El discurso que Oprah Winfrey ofreció en la pasada entrega de los Globos de Oro causó tal revuelo que la gente la pidió como mandataria. Ella no lo ve así.

Por Enrique Navarro

 

Oprah Winfrey estaba de pie, frente a la audiencia de la 75 entrega de los Golden Globes, con el premio Cecil B. DeMille a la trayectoria en las manos. Y ahí soltó un discurso de más de ocho minutos en el que enalteció a las mujeres, condenó la violencia de género, se sumó al #MeToo y #TIMESUP, y reconoció la labor periodística.

Y en tiempo real, mientras ella hablaba, las redes sociales explotaron: “Oprah for President”, “Oprah 2020”.

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“Estoy especialmente orgullosa e inspirada por todas las mujeres que se sintieron lo suficientemente fuertes y empoderadas para hablar y compartir sus historias personales (sobre abuso y acoso). Todas nosotras, en este lugar, estamos siendo celebradas por las historias que contamos. Este año, todas nos convertimos en historia, y no es una historia que afecta sólo a la industria del entretenimiento, sino que trasciende todas las culturas, la geografía, raza, religión, política y lugar de trabajo”, dijo en el Hotel Beverly Hilton.

Y cada vez aparecían más tweets, los medios empezaron a notar la tendencia y salieron los primeros titulares. La gente quería a Oprah como próxima Presidenta de los Estados Unidos.

Pero no, la “Reina de todos los Medios” –como se le conoce–, no está en el mismo canal: “No tengo el ADN para eso”, dijo a InStyle.

“La vez pasada vi una taza (con la leyenda Oprah for President). Pensé que era una linda taza. Sólo necesitas una taza, algo de literatura de campaña y una playera. Siempre me he sentido muy segura y confiada de mí misma y sobre las cosas que puedo y no puedo hacer y, eso no es algo que me interese”, señaló.

Incluso reveló que ya ha habido gente que le expresa su apoyo de forma más frontal, pero ni eso la hace cambiar de opinión.

Foto: Wikimedia commons