La tecnología atraviesa por cualquier aspecto de nuestra vida actual. Bitcoins en la economía, el big data para ventas, gadgets en la educación, apps para la interacción social… Cualquier aspecto.

Por Nuria Ocaña

 

Nuestras conductas y hábitos también han evolucionado. Por ejemplo, la Organización Mundial de la Salud (OMS), por ejemplo, anunció hace poco su decisión sobre incluir el trastorno de videojuegos como una enfermedad mental y, aunque definir este tipo de padecimientos requiere de cierto tiempo, diferentes estudios siguen intentado explicar las nuevas alteraciones.

El International Journal of Mental Health and Addiction publicó recientemente que la obsesión que muchas personas experimentan por tomarse selfies es ya considerada una adicción: “selfitis“.

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Quienes lo padecen, por lo general, son personas con baja autoestima que a través de las redes sociales buscan compensar la falta de confianza e integración social y, como la mayoría de las adicciones, indican los especialistas, el hecho de hacerse selfies no es un problema por sí mismo, sino que se convierte en uno cuando interfiere en otros aspectos del día a día, como dedicarle tiempo destinado a las demás responsabilidades o experimentar ansiedad por hacerlo y por la reacción de la gente a tus fotos.

Reconocer el trastorno es difícil por la insuficiente información al respecto y porque su tratamiento no está especificado del todo; sin embargo, los investigadores recomiendan que, en caso de sentir obsesión por esta práctica, lo ideal es buscar apoyo psicológico.

Videíto con “humor” para reflexionar acerca de la búsqueda de aceptación: