Aunque, oficialmente, aún faltan varios días para el invierno, es posible que el cielo nublado y el viento frío ya estén causando estragos en tu estado de ánimo.

Por Nuria Ocaña

No es locura y no eres la única persona en experimentarlo. Los trastornos afectivos estacionales son los cambios a nivel emocional que se padecen durante épocas específicas del año, pero, en este caso, el deseo por pasar el día entero en cama es conocido como depresión invernal.

Por poco creíble que parezca, hay una razón lógica detrás de esto: la escasez de luz en los meses de otoño e invierno causa un desequilibrio en las hormonas y los neurotransmisores del cerebro, que terminan por alterar tu estado anímico.

Esta modificación produce malestares físicos –que pueden no tener ninguna causa aparente- como cansancio, dolor de cabeza o molestia estomacal, y afecciones emocionales que incluyen desánimo, falta de interés por actividades que se disfrutan de manera regular o indiferencia por la interacción social. La clave para detectar si se está atravesando por una depresión de invierno es identificar si estos síntomas permanecen por más de dos semanas.

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Como ocurre con otros tipos de depresión, las mujeres son más propensas a padecerla y, cuando no se cuenta con la atención adecuada, es posible que termine por interferir en otros aspectos personales como el trabajo, la alimentación, las relaciones con amigos y hasta de pareja.

Si has comenzado a experimentar algunos de estas alteraciones, los especialistas recomiendan aprovechar las horas de luz natural para realizar ejercicio o alguna otra actividad al aire, y de esta manera propiciar que tu cuerpo produzca serotonina, la llamada “hormona de la felicidad”.

Foto: Cortesía Google