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Especial / Psicología

7 formas de autosabotear nuestras relaciones amorosas

Hoy, más nunca, existe una gran diversidad de relaciones. Sin embargo, al mismo tiempo, vemos que cada vez es mas difícil iniciar, construir y sostener una relación amorosa suficientemente buena.

Sin duda, el inconsciente y el subconsciente existen, y la actividad consciente y el impacto del contexto que nos define coexisten con ellos también. Toda esta complicada estructura influye en la ambivalencia de muchas personas. ¿Cuántas veces has escuchado de alguien frases como “me gustaría encontrar un buen amor pero, al mismo tiempo, me niego a perder algunas conquistas”; “estoy decidida a renunciar a algunas cosas por él/ella, pero sólo pocas”; “anhelo una buena pareja, pero no estoy dispuesto(a) a poner en riesgo mi independencia”. Y es que hemos de reconocer que las personas somos complejas y contradictorias, particularmente en el intrincado territorio del amor.

¿Qué es lo que nos decimos cuando no encontramos a la persona idónea? Lo más frecuente es utilizar alguna de las respuestas predeterminadas como: “no hay hombres/mujeres que valgan la pena”; “a esta altura de mi vida es difícil conocer a alguien”; o bien, “lo mío, lo mío, no es estar solo”. Y si bien todas estas afirmaciones pueden tener mucho de cierto, no agotan el laberinto de motivos conscientes e inconscientes que dificultan nuestros encuentros amorosos y la construcción de una buena relación.

Veamos… No hay duda de que las creencias que tenemos arraigadas y nuestros deseos “desconocidos” pueden entrar en contradicción con los anhelos y decisiones que perseguimos conscientemente y que, de esa manera, nos sorprendemos a nosotros mismos realizando acciones que nos llevan al extremo contrario del “puerto elegido”.

Son muchos los componentes que intervienen en la dificultad de construir una vida de pareja. Repasemos algunos:

 

1. El amor que sentimos de niños

La atención que recibimos en los primeros años de la vida, si bien no determina nuestro futuro, sí condiciona nuestra manera de valorarnos. Así, alguien que fue permanentemente ignorado, incluso maltratado, se considerará poco merecedor de amor. Aunque las relaciones de pareja pueden ayudar a sanar las heridas tempranas, se requiere un trabajar de forma personal el autoconcepto y sabernos merecedores de una buena compañía.

 

2. Historia familiar

Nos guste o no, las dinámicas de convivencia que experimentamos dentro y fuera de la familia con la que crecimos pueden tener un impacto inconsciente en nuestra vida: ¿depresiones, fracasos económicos, enfermedades,, relaciones conflictivas y… por qué no, también la dificultad para encontrar pareja o para dejarla ir? De ahí que podamos experimentar cierta culpa y temor si cambiamos esta historia y, de algún modo, la “traicionamos”.

 

3. Desilusiones amorosas

Seguramente, en nuestros amores pasados hubo momentos bellos, pero también situaciones lastimosas y ni qué decir de las relaciones francamente tóxicas que nos dejaron un mal sabor de boca.

Ante estas experiencias, es entendible el temor que puede generarnos una nueva relación y la posibilidad de sufrir de nuevo. No se puede borrar ni negar el dolor que alguna vez sentimos, pero éste no tiene por qué convertirse en un obstáculo para volver a amar.

 

4. No conocernos a nosotros mismo

Es tarea de cualquier persona conocerse a sí misma: sus deseos, necesidades, aptitudes, intereses y valores. Si de verdad hiciéramos esto y construyéramos un “perfil” claro de lo que esperamos del otro, podríamos reconocer mejor si lo que ofrecemos es lo que pedimos y si estamos recibiendo lo mismo que queremos dar. La vida humana, en general, y las relaciones de pareja, en particular, son un intercambio y, cuando la balanza se desequilibra, vienen los desencuentros y las frustraciones.

 

5. Creencias erróneas del amor

Uno de los errores más comunes es esperar encontrar a nuestra “media naranja”; o bien, a un “salvador” que resuelva nuestras carencias, sean de la índole que sean. Del mismo modo, creer que el verdadero amor todo lo puede y todo lo soporta, esto hace de nuestra expectativa amorosa la espera de un ángel inexistente y no de un ser humano terrenal.

En contraposición con la idea del amor eterno, hoy podríamos pensar que “el amor es eterno mientras dura”. Pensar en la posibilidad de que “algún día no estarán juntos”, por cualquier motivo, no es un augurio de fatalidad, sino una realidad ineludible.

 

6. Priorizar tus deseos

¿Cómo conjugar el anhelo de compañía con la posibilidad de construir una vida individual? Hoy, más que nunca, surge con intensidad la pregunta: “¿qué soy y qué quiero para mí?”. La respuesta a este cuestionamiento existencial integra, además de la pasión amorosa, la pasión por la autonomía y por la autoafirmación.

 

7. Desigualdad de género

Hoy como nunca vivimos la “guerra” de los sexos. Las mujeres están avanzando rápidamente en el tema de equidad y la mayoría de los hombres se encuentran desorientados. Buscamos relaciones igualitarias y, al mismo tiempo, nos cuesta trabajo romper los patrones viejos que esperan mujeres pasivas, dóciles, muy emocionales y hogareñas, y hombres fuertes, protectores, proveedores e inquebrantables.

 

Detrás de las conductas de sabotaje, aparentemente irracionales, hay motivos profundos que buscan que evitemos un dolor mayor o que satisfagamos una necesidad prioritaria. Tomar conciencia de la razón, sea cual sea, nos permitirá hacernos responsables de las elecciones tomadas y sacar de ellas el mejor provecho.

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