¿Qué es la "persecución de las minorías"? | S1ngular
Psicología

¿Qué es la “persecución de las minorías”?

¿A qué nos referimos cuando hablamos de la “persecución de las minorías”? Una minoría nos lleva a considerarla en relación con una mayoría; no existe una sin la otra. La minoría se encuentra en una posición de inferioridad primeramente por la cantidad; pero también por la marcada desventaja respecto a la falta de posibilidades económicas o la carencia de ciertos privilegios sociales.

La persecución de diferentes grupos humanos ha sido una constante a lo largo de la historia. Por siglos, los llamados grupos minoritarios han sido perseguidos por innumerables razones: en primer lugar, por un sentido biológico, como la raza, el género o las preferencias sexuales; en segundo término, por un sentido cultural, lo que nos lleva a los rasgos de identidad de un individuo o grupo, como las tradiciones, la lengua, la religión e, incluso, la nacionalidad. En tercer lugar quedan aquellas persecuciones marcadas por lo que se cree, por causas ideológicas y políticas. Resulta importante hacer esta diferenciación, ya que existe un gran abismo entre ser perseguido por lo que se cree y ser perseguido por lo que se es.

Uno puede cambiar -o esconder- lo que cree, pero nunca lo que es, así que también hay diferentes formas de persecución. Hay persecuciones a gran escala y sus consecuencias son sumamente violentas y visibles, pero existen otras de menor escala cuya denuncia en los medios -o en la historia- es poco visible, debido a que el persecutor utiliza mecanismos que permiten ocultar sus crímenes y es probable que nuestros tiempos se caractericen por la indiferencia y la inacción ante las innumerables persecuciones y atropellos que sufren muchos grupos vulnerables. Poco nos importa porque no formamos parte de ellos, pero ¿qué sucede si no somos conscientes del grado de nuestra propia vulnerabilidad?

Todo parte de la implantación de una idea, del miedo al otro. Vemos al otro no sólo como amenaza, sino también como enemigo. es necesario reflexionar hasta qué punto nos alcanza ese miedo y si -consciente o inconscientemente- formamos parte del juego de nosotros versus ellos.

Cuestionemos si los viejos valores que construyeron nuestras sociedades, como la libertad, la igualdad y la fraternidad, se han ido diluyendo en un mar de indiferencia y miedo, para pertenecer a una mayoría privilegiada que limita los derechos de los otros; incluso aunque ello signifique limitar los propios.

×