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Qué debes evitar si te estás divorciando

Son muchas las pérdidas que se viven cuando un matrimonio termina. Además de la persona que creías sería tu compañero/a de vida, se pierden propiedades, objetos materiales, dinero, amistades y relaciones familiares.

No importa si no sabes por dónde empezar a poner orden en tu vida, tener claro -al menos por ahora- lo que es mejor evitar ya es un paso.

  • Fingir que que no te duele, porque esto es indicativo de que algo en ti necesita sanar. Evitarlo o negarlo sólo te lleva a posponer tu recuperación. Tú decides hasta cuándo quieres sentirte así.
  • Llenarte de culpas. Hay quienes no dejan de preguntarse: ¿si hubiera hecho esto?, ¿si le hubiera dicho aquello? Es bueno reconocer las cosas que fueron tu responsabilidad, pero recuerda que en una relación siempre hay dos personas involucradas.
  • No hablar del tema. Expresar lo que ocurrió es una forma de procesarlo. Si crees que giras sobre lo mismo sin lograr algún avance, considera la posibilidad de pedir ayuda profesional.
  • Entrar en pánico. Es probable que experimentes cambios rápidos de humor, falta de concentración, de libido y hasta impotencia o frigidez, y quizá, esto sea tan abrumador que tengas miedo de estar perdiendo la cordura, ¡tranquilo/a! Todas son estrategias del cuerpo y la mente para no sufrir demasiado.
  • Aprovecharte del enojo. Por lo regular, en una separación, al inicio experimentas algo de depresión y luego diriges ese sentimiento hacia otras personas (particularmente, hacia tu ex pareja). Un enojo mal manejado puede llevarte a querer convencer a los demás de lo terrible que era tu situación y esto no te ayudará a avanzar. Intenta expresarlo de manera constructiva y reconoce que  hay límites.
  • Auto engañarte. Llegarás a un punto en el que aún estés renuente a dejar ir la relación y empezarás a negociar en tu interior, pero cuidado, podrías regresar con esa persona por motivos equivocados como por evitar la soledad, por culpa o por promesas que son poco probables de cumplir.
  • Seguir invirtiendo tus emociones en una relación muerta. No sólo es difícil soltar los lazos emocionales, también cuesta trabajo dejar el enojo, la amargura y el rencor. Por eso, ¡presta atención! Cuando logres dejar de hablar de tu expareja, ya sea con cariño o rabia, la habrás dejado ir.

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