Bienestar / Psicología

¿Por qué somos adictos al ‘like’?

Actualmente, existe una gran obsesión por las redes sociales y la aceptación de las imágenes personales en éstas. Las personas están cada vez más pendientes del número de interacciones y reacciones ajenas, likes, para sentirse aprobados ante una sociedad cibernética actual, de la cual muchas veces ni siquiera conocen.

Es alarmante el número de personas que mantienen un equilibrio emocional y  de bienestar a través de los “likes”, volviéndose éstos un sinónimo de felicidad. Pero este fenómeno no es nuevo, el ser humano por naturaleza ha buscado la aceptación dentro del círculo de amigos, familia, colegas, etc., que tiene como punto de partida la niñez, pues en esa etapa se busca ser aceptados por los padres, posteriormente, en la adolescencia se vuelve una necesidad para poder definir la identidad del individuo.

“Estamos en un mundo donde las personas están compartiendo de todo para llamar la atención, sentirse especiales y ganar aprobación. El mundo digital está amplificando nuestras necesidades emocionales a una escala no vista y eso se ve reflejado en la obsesión por el like. Lo que nos lleva a sentirnos mal cuando no alcanzamos la cantidad esperada de interacción o aceptación”, asegura Santiago Villegas, bibliotecólogo, investigador y experto en redes sociales.

Los likes, así como los comentarios positivos o negativos y retuits, se han convertido en “una compensación emocional similar a la de ganarse una medalla en una competencia o una felicitación de los profesores o padres. Y para muchas personas, estas recompensas se convierten en algo mucho más importante que las que puedan alcanzar en el mundo real”, explica Víctor Solano, asesor y estratega de comunicaciones.

La necesidad de aprobación en redes sociales se ha convertido en un enemigo invisible, que destruye el autoestima y seguridad real de una persona. Ejemplo de esto es el caso de la modelo australiana Essena O’Neill, quien decidió eliminar sus cuentas después de darse cuenta que lo que publicaba no reflejaba su realidad, “parecía que tenía la vida perfecta online, pero realmente me sentía sola y miserable por dentro. Nadie sabía que tenía un desorden de ansiedad social. Estaba cansada de mantener esa fachada feliz y perfecta, que no existía”, escribió O’Neill antes de retirar sus redes.

Sin embargo, existe una explicación científica, puesto que cada like representa en el cerebro producción de dopamina, lo que hace a las personas sentirse bien.