Bienestar / Salud

¿Por qué no podemos dejar de comer todo lo que hace daño?

Hagamos a un lado que actualmente todo, to-do, nos hace daño, desde las manzanas por los fertilizantes utilizados para cultivarlas, hasta la leche deslactadosada light que queda falta de nutrientes, y pensemos por un momento en todos los alimentos que en verdad son altamente nocivos para nuestra salud, pero que disfrutamos más que las vacaciones de Navidad.

En una nota publicada en el diario El País, Roberto Cabo Moreta, dietista-nutricionista y autor del libro La dieta ALEA, señala la razón de que nos vuelvan locos la pizza, tamales, papas fritas y demás comida superdulce, ultrasalada y llena de grasa tiene una explicación bioquímica. Nuestro cerebro está diseñado, como resultado de años de evolución, para sentir atracción por alimentos muy energéticos, que nos suministran mucha energía en poco tiempo.

Sin embargo, este boost de energía, vienen cargado de altas cantidades de calorías y bajo -o casi nulo- contenido nutricional, lo cual, a la vez, provoca que regresemos al poco rato al consumo de estos productos.

Además, las áreas de recompensa del cerebro se sobreestimulan tanto (por la combinación de sal, azúcar y grasa) que el sistema se acostumbra a mantenerse sobreestimulado y reduce el nivel de actividad que tendría sin esta alteración, incluyendo la dopamina. Por ello, cuando intentamos cambiar nuestra dieta con opciones más saludables como platillos con abundantes verduras, de manera inconsciente lo rechazamos y lo relacionamos con un estado de ánimo deprimente.

Así, los expertos recomiendan que, al decidir hacer un cambio significativo en nuestro estilo de alimentación, busquemos un reemplazo que nos provoque placer y no ayude con la transición como salir con los amigos, ver nuestra película favorita y, por supuesto, cualquier tipo de actividad física.