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Psicología

¿Podemos ser amigos de nuestros hijos?

Antes de profundizar en cualquier situación, es importante saber cuáles son las bases de una amistad: es una relación que se basa en el afecto, la simpatía y la confianza y se da entre pares.

El sitio lafamilia.info plantea que, a menudo, los padres se cuestionan qué tan amigos y qué tanta autoridad tienen que ser con sus hijos, por lo que es muy importante diferenciar lo que es una relación de amistad y una de confianza.

Por ejemplo, ¿puede uno ser amigo de su jefe(a) en espacios en donde no estén bajo ningún compromiso laboral? Por supuesto que sí, porque no todo el tiempo se es jefe(a) o empleado(a). Sin embargo, no se puede afirmar lo mismo entre padres e hijos, pues no se puede dejar de ser papá, mamá o hijo según el espacio o la situación en la que se esté, puesto que existe el riesgo de perder la línea autoritaria necesaria para que los hijos identifiquen los límites que existen en la vida.

Las mamás y los papás son los primeros que representarán un límite para cualquier niño, lo cual no quiere decir que no se pueda tener una relación cercana, de confianza o empatía, pero para eso es importantísimo tener bien clara la línea de autoridad, planteada de manera respetuosa.

Es muy importante dejar en claro que el límite no significa tener el control de absolutamente todo lo que hacen los hijos, sino marcarles la pauta para que ellos puedan ir manejándose individualmente en distintas situaciones.

Un conflicto común que se presenta en las amistades entre padres e hijos es el uso abusivo de la relación. Los hijos pueden identificar la necesidad de cercanía con ellos y utilizarlo para manipular o; en otros casos, los papás pueden ser quienes impongan su autoridad, sosteniéndola en que ésta se debe respetar para cuidar la amistad.

Además, según se ha expresado en diversos foros, a los hijos les genera inseguridad y ansiedad sentirse a la par de sus papás. Los seres humanos tardamos varios años en desarrollar las capacidades que nos permiten sobrevivir por nuestros propios medios; por eso es fundamental para los hijos ver a sus padres como personas superiores a ellos.

Como puedes leer, ser amigo de tu hijo tiene desventajas claras, pero también tiene su lado positivo. La principal ventaja es la cercanía, pues, al fomentar una relación abierta y de confianza con ellos, sentirán que pueden acudir a ti como apoyo en situaciones complicadas.

Más allá de las diversas posturas que pueda haber respecto a la amistad con los hijos, lo importante es no caer en los juicios de si está “bien” o “mal”, sino identificar los puntos importantes para ambas partes.

He ahí el reto para los padres: construir una relación de confianza y empatía con los hijos, sin dejar de lado un límite ético y respetuoso, en donde se tenga clara la autoridad y la necesidad de ésta, de forma que ambos puedan ocupar el lugar que requieren y generar un ambiente familiar sano.

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