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Psicología

Los hombres también lloran

¿Cómo se percibe a los hombres? Supuestamente, ¿qué sí y qué no pueden hacer? No sólo las mujeres se enfrentan con prejuicios y dificultades por su género, y, aunque en definitiva la lucha de equidad e histórica es muy distinta para ellas que para ellos, los hombres también tienen que luchar contra la idea de una masculinidad impuesta por ciertas ideas.

Lo que se cree que es “ser hombre” o “ser mujer” son construcciones que se crean en la sociedad y en cada cultura. Por ejemplo, según estas ideas, para ser hombre es necesario no hacer, ni decir, ni sentir como una mujer (y viceversa), ideas que se basan en conductas estereotipadas, generalmente misóginas, prepotentes e incluso violentas.

Según esto, de los hombres se espera:

  • Destrezas en el deporte, los negocios, la política y demás espacios públicos de la vida social.
  • Obligación a buscar siempre estatus y poder.
  • Que sean “héroes”: mostrar que serían capaces de cualquier cosa para “salvar” a una mujer.
  • Derecho de ejercer el poder sobre las otras personas que tienen menos poder que ellos (mujeres, niñas, niños, personas adultas mayores).
  • Exigir que las otras personas satisfagan sus deseos y necesidades, así como a gozar de privilegios para decidir y hacer lo que deseen.
  • Incluso un permiso explícito o tácito de que utilicen la violencia como forma de control.
  • Que sean sexualmente activos y poderosos.
  • La obligación de ser proveedores, protectores, procreadores y a
  • Que se “desconecten” o, al menos, que no muestren sus sentimientos.

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¿Y así tendría que ser a fuerza? ¿Habrá otras formas de vivir como varón que no exijan pobreza afectiva y aislamiento emocional?

Los 5 primeros pasos para abrir brecha

  1. Las palabras y más allá de ellas

Muchos hombres no han sido educados para estar en contacto con su sensibilidad, por ello, en la medida en que encuentren las formas de relacionarse afectivamente, tendrán mucho más para expresar a través de las palabras sin sentirse por eso menos hombres.

Aunque también hay que tomar en cuenta la expresión masculina a través de la acción y del silencio: si bien en ocasiones hay un silencio que deja a los hombres solos con sus sufrimientos, dudas y temores, existe otro que es inherente a su masculinidad que va acompañado de actos conmovedores y acciones solidarias, ese silencio cómodo que se instala cuando varios varones están en acción expresándose sin palabras.

  1. El derecho a ejercer la paternidad

La paternidad, a diferencia de la maternidad, se mantiene en un perfil bajo. Pocos hombres reflexionan y se cuestionan sobre ella: la sociedad ni lo aplaude, ni lo solicita; cuanto más, al ser padres se “certifica” su potencia sexual. Pero la paternidad como elección no es un deber sino un derecho, un derecho que atañe a padres y a hijos.

  1. La conquista de la soledad

Se dice que los varones no tienen mucha resistencia a la soledad, quizás porque la que comúnmente experimentan es la de haberlo perdido todo tras divorcios, despidos y derrotas económicas. En dichas condiciones tienden a escapar en busca de alguien, ¡de quien sea!, o a entrar en el estatus de “fracasados solitarios”. Pero la soledad entendida como elección propicia la confrontación personal para reconocer las propias sensaciones, necesidades y sentimientos, así como para desarrollar aspectos postergados.

A mí que no me digan que “la naturaleza dice” o que “la esencia clama”: muchas cosas de lo humano son producto de la evolución (como el apéndice y el himen que hoy de poco sirven)

  1. ¿Escojo cuando coj…?

Hay varones que aún piensan que ser “hombre” es que “aquello” que está debajo de su cintura responda cada vez que se requiera. Esta creencia da origen al mito de que en el sexo los hombres “siempre quieren y siempre pueden”.

Sin embargo, en el área sexual, las ideas de “producir y rendir” también están presentes como exigencias masculinas que hacen que los hombres teman recónditamente el no querer o el no poder tener sexo, pero éste es más que genitalidad. Es soltarse para sentir intensamente. Los sentidos también participan en la sexualidad, de ahí la importancia de desarrollar su sensibilidad. Además, integrar el sentimiento es un buen afrodisiaco.

  1. El compromiso con uno mismo

La dificultad masculina con el compromiso radica en la deficiente conexión con sus propias necesidades; distanciados de sus deseos y de su sensibilidad más profunda, se ven obligados a asumir compromisos (particularmente con las mujeres) desvinculados de sus ejes afectivos.