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Lo que tienes que hacer en una entrevista de trabajo

Envías tu CV -destacando tantas cosas buenas, que no entiendes porqué ahora estás buscando trabajo-; esperas, recibes un mail, concretan una cita, preparas tu outfit, das la mejor entrevista de tu vida -mejor que la de Frost a Nixon-, esperas, esperas, esperas, esperas… Y empieza todo otra vez.

¿Qué fue lo que falló? ¿Dije algo que me hizo sonar racista? ¿Mis exámenes psicométricos señalan que soy un asesino en potencia? Si por más que le das vueltas al asunto no terminas de encontrar cuál fue la razón por la que “no eres el mejor candidato”, quizá te sirva leer de Sara McCord, experta en Recursos Humanos de la empresa The Muse, las cosas en común que encuentra en las personas que finalmente son contratadas:

Sé tú mismo

De acuerdo con McCord, la gente pasa tanto tiempo preparándose para dar las respuestas “correctas” en la entrevista que termina por memorizar una especie de discurso que no refleja su personalidad y los hace perderse en “el montón”. Lo ideal es confiar en que hay una razón por la cual la empresa está interesada en tu perfil y ser honesto. Seguramente si eres sincero al responder ¿por qué te interesa trabajar aquí? Podrías causar un mayor impacto en el reclutador.

Escucha

Tal vez tú piensas que pones atención, pero en la experiencia de McCord, la mayoría de los postulantes hacen preguntas para mostrarse interesados y antes de que la otra persona termine de responder, interrumpen con una distinta. Su recomendación es que de verdad te esfuerces y pongas toda tu atención en las palabras que salen de su boca, sólo así podrás crear una verdadera conversación y un ambiente de confianza.

Da seguimiento

Ok, tienes un excelente CV -mejor que el de todos los demás postulantes-, dominas tres idiomas y, quizá, eras el mejor peinado; pero no todo se trata de los skills que posees, hay muchos factores como expectativa económica y actitud que también están en juego a la hora de elegir a la persona que se integrará al equipo.

Mostrar un poco de interés y humildad no hace mal a nadie, por lo que enviar un correo -uno, sin llegar a ser invasivo- y preguntar cómo va el proceso si no tienes respuesta en el tiempo que te indicaron, puede provocar un giro en su decisión.

 

Con información de Fast Company