Además de poeta, de tatuador y de culto empedernido, declaro a Fausto
un tipo con un look and feel súper sexy y llamativo. He aquí mi charla de
10 minutos con el escritor que “imprimió” su poemario en la piel de 180
personas. Un proyecto tan increíble que logró fama internacional.

Por Kenia Rivera

Foto: Shutterstock
¿Qué eres? ¿Tatuador o poeta?

El “qué eres” es una pregunta ontológica, mejor te respondo a qué me dedico: a tatuar; sin embargo, ni con el tatuaje ni con la escritura me siento parte de un gremio. Si me etiqueto dentro de uno de los dos mi trabajo se vuelve rígido y predecible. Y no queremos eso.

Eras periodista… ¿por qué lo dejaste?

Me gustaba mucho, escribí en Milenio sobre la homosexualidad de Zapata, sobre Morena, sobre los Legionarios, hasta del Pare de Sufrir, etc. Me divertí, pero se quedó atrás, me gusta el rollo de investigación periodística, pero acá puedo expresarme en otros formatos, creo que llegué a algo más chingón.

¿A qué te refieres con que la poesía debe ser “más pop” y menos snob?

Trato de que la poesía sea más rica, me interesa la escritura como un modo de
experiencia viva, la poesía es un modo de estar en el mundo y no algo de un sector.

¿Cualquiera puede ser poeta?
Publicidad

Muchos dicen que ahora con los poetuiteros el mundo tiene un exceso de poetas.

Sí hay mucha producción sin calidad debido a la jerarquización de likes, pero no creo que haya exceso de poetas. Creo que asumirse como poeta es una práctica y mística diaria, así que no hay exceso, no todos lo son, esto no es una chambita.

¿Qué opinas de los libros que se crean a partir de una colección de tuits?

¿Sabes? La posmodernidad no me escandaliza, no es eso, pero sÍ hay una tendencia muy gruesa por malbaratar la palabra. La economía virtual nos hace querer opinar de todo y sin sentido. Estamos llenos de opiniones para dar y eso genera un chingo de ruido, ¿a poco no?

¿Cómo surge la idea de publicar tu poemario pero en tatuajes?

Justo por lo que te contaba en la respuesta anterior, quise hacer algo distinto, donde las palabras sí valieran y fuera algo que incluso te habita, que forma parte de tu ser. Tatué mi libro en 180 personas distintas, imagínate, el libro habita en el día a día de estos sujetos que ni siquiera se conocen.

¿Qué sigue para Fausto?

Tengo dos planes en mente para 2018, pero aun no sé cuál voy a echar a andar; uno de ellos me emociona mucho, ya que quizá incluya viajar por todos los estados de la República para plasmar un tatuaje que identifique a diversas culturas.

La gran ventaja de escribir en papel o en formatos digitales es que puedes borrar, hasta en piedra las palabras se pueden destruir, pero en la piel la marca es profunda y a veces para siempre, ¿cuál es la ventaja de escribir en piel?

Es fácil responder a eso. Al hacer este libro en la piel de más de 100 personas se creó una conexión incluso entre ellos. Una chica que lleva un verso puede toparse en el camión, en el parque o donde sea, con un tipo que se haya tatuado la continuación de ese poema y sin saber que existían. Además, un tatuaje es una exteriorización, y llevar un poema ahí hace que se convierta en algo con movilidad, algo que está vivo. En el tatuaje hay historia e intimidad, y en la poesía predominan esos factores, así que creo que mejor combinación no pude elegir.