Es imposible concebir la literatura y el cine mundial sin Harry Potter. Basta recordar las premieres de la saga, plagadas de niños con cicatrices en forma de rayo pintadas en la frente, o los miles de jóvenes disfrazados de mago en espera de comprar un nuevo libro.

Por Enrique Navarro

 

Foto: Shutterstock

16 entregas literarias, 9 películas y una más en desarrollo son solo algunas de las derivaciones de una idea que J.K. Rowling tuvo durante un viaje de Manchester a Londres: que un niño estudiara magia y hechicería, y salvara al mundo.

Pero nada de eso habría sido posible sin una niña llamada Alice Newton, quien, curiosamente, se convirtió en la última oportunidad de la autora nacida en Yate.

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Joanne Kathleen Rowling, nombre completo de la autora de 52 años, ya había llevado sus primeros manuscritos a ocho editoriales distintas y en todas había obtenido la misma respuesta negativa. Los expertos pensaban que un libro sobre magia no tendría ninguna repercusión en el público.

Y en un último esfuerzo, Rowling mandó sus bocetos y letras al editor Nigel Newton, cabeza de la editorial Bloomsbury Publishing. Pero no fue él quien revisó el texto, sino su pequeña hija de 8 años.

Alice leyó el primer capítulo de lo que sería Harry Potter y la Piedra Filosofal, y su reacción fue conmovedora. En un pedazo de papel, le escribió a su padre que la historia le había calentado el corazón: “Es exactamente lo que una niña de 8/9 años debería leer”, escribió.

Más entendió la niña que cualquier editor del Reino Unido y su decisión fue avalada por cientos de chicos más, específicamente 500. Nigel decidió otorgarle a J.K. Rowling 2 mil 500 libras esterlinas para del desarrollo de la novela planeada para publicarse en un tiraje de 500 ejemplares.

Pero la demanda creció a tal grado que hoy se han registrado ventas por arriba de 260 millones, según el diario The Independent, y los 500 primeros ejemplares originales se subastan como artículos de colección.

Y todo gracias a Alice, quien fue la verdadera maga en esta historia. Y si quieres ver el pedacito del histórico papel en el que la chica escribió su buena reseña, lo puedes encontrar en la exposición Harry Potter A History of Magic, que se presenta en la British Library de Londres hasta el 28 de febrero de 2018.