Especial NoMo

Las “NoMo” made in México

El 8 de marzo de 2015, Gabriela Warkentin, académica mexicana, escribió en El Universal el artículo “Mujeres que decidimos no ser madres”. Su postura fue completamente disruptiva: “Nunca tuve la menor duda: tener hijos no era para mí. Punto. No hubo drama en la decisión. Me parecía una consecuencia lógica de mi estilo de vida”. “Quienes optan por no procrear apuestan por la reivindicación de un espacio de respeto y libertad frente a una sociedad instalada en la creencia de que una mujer debe dar a luz”.

Para gran parte de los mexicanos la maternidad es un hecho ineludible. Nueve de cada diez mexicanas procrean, y solo 4% de más de 30 millones de mujeres de 15 a 49 años no aspiran a la maternidad. Sin embargo, los expertos opinan que las razones de esta elección están en que han encontrado otros satisfactores a través de la educación, la vida laboral y nuevas formas de relacionarse con la pareja.

«Quienes optan por no procrear apuestan por la reivindicación de un espacio de respeto y libertad frente a una sociedad instalada en la creencia de que una mujer debe dar a luz».

Hugo Gómez, psicoterapeuta, dice que es una “femineidad subversiva que hay que escuchar”. Para Mauro Antonio Vargas, director de la organización de género y desarrollo Gendes, son expresiones de disidencia, producto de los movimientos de liberación e igualdad, a pesar de la estructura familiar mexicana.

Entre ellas, se encuentran 25 mujeres de distintas generaciones, de las décadas de los 20, 30, y 40, solteras, en unión libre, casadas y divorciadas. La mayoría asegura que el instinto maternal nunca retumbó en su útero. Expresan que no quieren ser madres porque tienen otros proyectos de vida y así son felices. Algunas defienden una posición política y ambientalista, y también están las que rechazan los modelos familiares en las que fueron criadas.

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