Laberíntima | La nuez de la intimidad | S1ngular
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Laberíntima | La nuez de la intimidad

Corría el año 2005, y yo planteaba un asunto descabellado. ¿Hablar de la intimidad?, ¿de quién?, ¿de quiénes? Eso no era algo serio, ni académico, y menos científico-social. Con calma, y con mis argumentos en la cabeza y por escrito, le dije a mi asesora: “Estamos ante una de las transformaciones individuales más subversivas de la sociedad contemporánea y el periodismo no lo está documentando. El ejercicio de la libertad desencadena comportamientos inéditos, decisiones transgresoras, nuevos modelos de vida, agendas incómodas para la mirada convencional, diversidades amorosas, sexualidades a la carta. Es decir, la intimidad es el nuevo espacio democrático y diverso”.

Así que me afiancé de mis teorías, mi mirada periodística y me concentré en ese tema en los siguientes ¡once años!, y no me equivoqué: me convertí en una periodista rara, contracorriente, de tendencias, con ojo fino para documentar lo que atinadamente había observado el sociólogo inglés Anthony Giddens, en 1995, en su legendario libro La transformación de la intimidad: sexualidad, amor y erotismo en las sociedades modernas: “En el terreno de la intimidad se está dando uno de los cambios más llamativos y poco explorados que ha traído consigo la modernidad, ninguno supera en importancia a los que tienen lugar en la vida privada, es decir, en la sexualidad, las relaciones, el matrimonio y la familia”.

«Yo también denuncio y profundizo, pero de manera íntima, recóndita, hasta el fondo de la persona y sus relaciones con el otro»

Cada vez que platico a los colegas sobre mi especialidad temática veo la misma mirada de mi asesora de tesis. Con tantos problemas que tiene el país, con tantos narcos queriendo dar entrevistas a importantes revistas, con tanta matanza, “para qué sirve el Periodismo de la Intimidad”, me dicen, me cuestionan. Pero cuando logro que me pongan atención, el entendimiento aterriza. Llevo más de una década comprobándolo. Algunos lo han comprendido ya: yo también denuncio y profundizo, pero de manera íntima, recóndita, hasta el fondo de la persona y sus relaciones con el otro.

Así que esta columna, Laberíntima, pondrá el foco en la nuez de la intimidad, en lo periodístico conectado con lo académico, en todo aquello que ocurre detrás de la puerta. Porque la intimidad ha cobrado una nueva carta de naturalización y lo está transformando todo. En todas las industrias, no sólo en lo social. Aquí, ya no hay retorno.