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Sexualidad

La vida sin sexo sí existe

Es difícil concebir la idea de que una pareja sea indiferente al sexo, en un mundo que promueve a diestra y siniestra el placer carnal. Pero sí, cada vez toma mayor fuerza una tendencia a nivel mundial que grita a los cuatro vientos: “Se puede ser feliz sin sexo”. El movimiento asexual representa ya el uno por ciento de la población mundial, según el profesor Anthony Bogaert, del área de Ciencias de la Salud Comunitaria y Psicología de la Universidad Brock, en Canadá. Según su orientación romántica, estas personas se definen a sí mismas como heterorrománticas, homorrománticas o birrománticas; aunque dicen que también existen asexuales arrománticos, que no tienen ninguna atracción romántica.

Ser asexual no significa haber dejado de tener sexo o nunca haber podido concretar esta práctica, ya sea por fobia o pánico a las relaciones; es posible que estas personas hayan reprimido sus deseos

Aunque parezca raro, no lo es. Basta con echar un ojo a una de las mayores comunidades asexuales en línea, AVEN (Asexuality Visibility and Education Network), y comprender que sus integrantes tienen las mismas necesidades emocionales que el resto de los humanos, capaces de formar relaciones interpersonales.

Para el sexólogo clínico Horacio Sánchez, “la percepción del erotismo es subjetiva y tiene que ver con el proceso educativo y de aprendizaje de la sexualidad”; por ello, si una persona tuvo una formación restrictiva en ésta (como: “No debes sentir” o “No te debes tocar”), su percepción del erotismo puede cambiar.

Pareciera que el ser asexual no está tan lejano; de hecho, se dice que varios personajes históricos lo han sido, y se especula con el nombre de Salvador Dalí, puesto que en su autobiografía, Vida secreta, hizo alusión al tema del sexo con un “aquello no es para mí”.

También, en la famosa serie de TV, The Big Bang Theory, Sheldon Cooper es tildado de asexual, ya que no demuestra atracción ni por hombres ni por mujeres. Este personaje ha dicho, en el programa, que encuentra las relaciones sexuales “increíblemente antihigiénicas”, por lo que su hipocondría podría ser un factor determinante de su inexistente interés por el contacto íntimo.

Así, aunque ser asexual no significa haber dejado de tener sexo o nunca haber podido concretar esta práctica, ya sea por fobia o pánico a las relaciones; es posible que estas personas hayan reprimido sus deseos hasta el punto de inhibirlos por ajustarse a principios morales o religiosos.