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Opinión

La responsabilidad compartida de saber decir no

En esta profesión, en donde la salud y la belleza son considerados como algo positivo, aprender a decir “no”, y más aún, poderlo mantener es difícil. Decirle que no a un paciente, la mayoría de las veces se toma como una ofensa o una mala actitud de nuestra parte. Se tiene la idea de que la respuesta a la cirugía plástica debe ser sí, pero créanme, esto no siempre es así, hay veces que un “no” dicho de manera clara y oportuna, puede ser lo más conveniente para la salud de un paciente.

Cuántas veces llegan pacientes a consulta solicitando procedimientos solo porque leyeron o escucharon que están de moda o porque alguien más se lo recomendó, pero sin saber exactamente cuál es la función de dicho procedimiento. Como cirujanos, una de las cosas que aprendemos cuando somos estudiantes de medicina, primero en la carrera y después en la especialidad, es a aprender a decir que no.

«Las consecuencias de una mala práctica o intervención médica pueden ser mayores y en algunos casos irreversibles».

En la práctica médica saber decir que no es sinónimo de madurez y experiencia profesional, ya que parte de nuestro trabajo es minimizar los riesgos del paciente. Sin embargo, en cirugía plástica, como en otras profesiones, siempre habrá alguien que diga que “sí”, cumpliendo con el deseo del paciente, aunque no sea el indicado. Sin embargo, en el caso de la cirugía plástica, cuándo, en dónde y con quién te sometes a un procedimiento estético son factores decisivos.

«En la práctica médica saber decir que no es sinónimo de madurez y experiencia profesional, ya que parte de nuestro trabajo es minimizar los riesgos del paciente».

En este caso, las consecuencias de una mala práctica o intervención médica pueden ser mayores y en algunos casos irreversibles. El “no” por parte del médico debe ser siempre respaldado por una explicación lógica y fácil de entender para que el paciente sea consiente de los riesgos que conlleva cierto procedimiento.

Es fundamental hablar con él sobre las posibles complicaciones, así como resolver todas sus dudas para que esté informado y tranquilo. Por su parte, el paciente también está a obligado a saber decidir; a no someterse a ningún procedimiento del cual no esté debidamente informado y a negarse a que lo realice un médico que no esté certificado. Aprender a decir que no es una responsabilidad de ambas partes para juntos lograr el objetivo más importante: salud y belleza.

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