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Bienestar

La cuesta de enero para los solteros

Es muy probable que enero sea el peor mes para las finanzas personales en general. Pero para los solteros es doblemente complicado…

La sabiduría popular siempre ha hablado de la temible “cuesta de enero”. Pero, ¿por qué se dice que enero es el mes más difícil para las finanzas? En el primer mes de cada año vamos jalando (o de plano empujando) la carreta hacia arriba, con el peso acumulado de lo que gastamos en diciembre; además, tenemos infinidad de gastos adicionales, algunas anualidades, primas de seguros, impuestos como tenencia (los que aún la pagan), predial, etcétera.

A esto se le debe sumar el hecho de que muchos de los precios suben en este mes. Recordemos que la cifra de inflación oficial no le afecta de manera uniforme a toda la gente. La clase media, por ejemplo, es la más vapuleada con aumentos anuales que se dan precisamente en el mes de enero, como las rentas o colegiaturas.

Definitivamente, lo que necesitamos es un salvavidas que nos ayude a pasar de una orilla a la otra (o sea, del desequilibrio presupuestal a retomar el control de nuestra economía). Y ciertamente a los solteros o divorciados se les puede complicar aun más, puesto que tienen que afrontar esos gastos extraordinarios completamente solos; y en momentos críticos es casi imposible acudir con la pareja para que ella pueda hacerse cargo de la renta, por ejemplo, o de remitirnos un fabuloso préstamo para llegar a fin de mes.

Finalmente, decidimos vivir por un tiempo (o por el resto de nuestras vidas) por nuestra cuenta, y esa libérrima y gozosa elección conlleva también momentos duros. Sólo hay que saber capotearlos y seguir adelante, como los admirables, independientes y bien organizados solteros o solteras que somos. Estos consejos te pueden ayudar a empezar el año con el pie derecho en cuestiones económicas.

Al andar se hace camino

Y al subir la cuesta, también. Como primer punto, los expertos recomiendan escribir una lista de las deudas que nos dejó el muy alegre mes de diciembre, incluyendo todas las tarjetas de crédito (contando las de tiendas departamentales) y posibles adeudos a familiares o amigos (menos mal que, por ahora, no tenemos pareja, o la saturaríamos de “peticiones de ayuda”). A esta lista hay que agregarle los gastos clásicos de enero, como son anualidades (club deportivo, primas de seguros, etcétera) e impuestos propios del inicio de año.

Una vez que tengas esta lista y descuentes los gastos inmediatos, destina lo más que tengas para pagar las deudas de tarjetas, empezando por la que más intereses te genere, sin dejar de pagar los mínimos de los otros plásticos. Toma en cuenta que tanto el predial como la tenencia los puedes cubrir en meses posteriores (aunque sin descuento), y hasta con promociones de meses sin intereses.

Si esto te sirve, utiliza tu liquidez para saldar antes deudas pasadas, dejando para un poco después los impuestos, ¡pero sin pasarte de la fecha! Si tienes ahorros, tal vez sea momento de echar mano de ellos para liquidar todas las deudas (sin dejar de hacer un plan para reponer ese fondo de emergencias). Otras recomendaciones son las siguientes:

1. No caigas en la tentación: Tal vez necesites reprimir por un tiempo tu impulso de salir a agotar las gangas. Cierto, enero es el mejor mes para comprar ropa (junto con agosto, cuando hay rebajas porque se acaban las temporadas otoño-invierno y primavera-verano, respectivamente), y las tentaciones vendrán a ti.

Pero sólo sucumbe ante ellas en el caso de que cuentes con un superávit, además de que tengas asegurados tus ingresos para los próximos meses. Ah, y que estés muy firme en tu empleo… nunca se sabe.

2. Empieza bien el año: Enero es el mes ideal para comenzar a cumplir uno de los propósitos de año nuevo que te resultarán más útiles: hacer un presupuesto personal. Anota en una pequeña libreta todos tus desembolsos. Al final del día, pásalos a un archivo de Excel y, a fin de mes, contrástalos con tus ingresos. Haz el ejercicio una vez y luego te será mucho más fácil darle seguimiento.

Todas las cosas importantes empiezan con un primer paso (y nada mejor que el mes de enero para dar primeros, en aspectos de la vida que antes teníamos descuidados). Al llevar a cabo esta rutinaria y tediosa disciplina (aunque es sólo al principio, luego te acostumbrarás a ella), encontrarás cosas reveladoras y sabrás con exactitud cuáles son las áreas en las que puedes cuidar más tu dinero. Además, si tienes la costumbre de vivir con un permanente déficit, es ahora o nunca (ahorra o nunca): corta de tajo ese pésimo hábito antes de que acabes boletinado en el Buró de Crédito y pidiéndole dinero hasta a la vecina.

3. Utiliza efectivo: Durante un mes, y en la medida de lo posible, prueba usar sólo efectivo en tus compras. Mantén las tarjetas en casa y así podrás irte acostumbrando a gastar sólo lo que tienes, a la vez que restringes tu gasto mientras pasa esta empinada cuesta. Recuerda: es sólo por un mes. Pero este esfuerzo de 30 días te va a recompensar con un nuevo equilibrio en tu economía (y con mucha conciencia de dónde es que se encuentran las fugas de tu dinero).

4. Conoce bien tus instrumentos:Es esencial que entiendas a fondo todos los instrumentos financieros que tienes a la mano. ¿Sabes a ciencia cierta cuánto te cobran por anualidad en cada tarjeta? ¿Qué tasas te están aplicando? ¿Cuánto han subido en los últimos dos meses? Porque no es lo mismo pagar 21% anual, como se paga en algunos plásticos, que 88%, como sucede con otros. Otras cuestiones para reflexionar: ¿por qué tus fondos de inversión, si es que tienes inversiones, han bajado tanto últimamente? ¿Lo has notado o sólo te dejas llevar por lo que te dice tu asesor financiero y no revisas los estados de cuenta? ¿Le has preguntado a tu asesor cuándo va a volver a subir tu fondo, y qué es lo que explica la caída? En estos casos, preguntando se llega a Roma. Para eso están tus ejecutivos bancarios y de las sociedades de inversión: no dudes en ejercer ese derecho que tienes a contar con toda la información.

5. Diversifica ingresos: No todo es ahorro en la vida. Otro gran propósito para este año debe ser, definitivamente, hacerte de ingresos adicionales. El empleo en nuestros días es algo muy inseguro, así que no tiene caso depender 100% de él. Una estrategia es buscar actividades adicionales que nos generen ingresos (freelance, clases, vender cosas que nos guste hacer y un sinnúmero de etcéteras). Algunas personas buscan, por ejemplo, comprar una franquicia para trabajarla a la par que su empleo, pensando en esto como una salida financiera para cuando llegue su retiro.

Siguiendo estos sencillos pasos, la cuesta de enero de 2013 no tiene por qué ser tan dura como la de otros años, con todo y el contexto difícil, pues la crisis europea no acaba de resolverse y el mundo ha entrado en una etapa (que puede durar muchos años) de crecimiento muy limitado. Esto, ¡oh, paradoja!, ahora sucede en los países desarrollados, no en los emergentes, como el nuestro.

Así que debemos aprovechar que en México tendremos un crecimiento de 3% a 4% para este año, algo con lo que ya quisieran siquiera soñar en Europa o en los mismos Estados Unidos. La macroeconomía siempre se refleja en la microeconomía (o sea, en nuestros bolsillos). Pero no debemos confiarnos, pues si Estados Unidos entra en una fase de desaceleración, eso nos puede afectar de manera directa. Sobra decir que los consejos para librar la famosa cuesta de enero ¡se pueden aplicar todo el año!

Suerte con tus finanzas de soltero o soltera. Tener bien sólido ese terreno es una tranquilidad más que nos puede ayudar a seguir defendiendo rabiosamente nuestra independencia, que va desde el ámbito sentimental hasta el económico. ¡Cómo carambas no!

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