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La “Ex/Amiga” incómoda

El mundo masculino se retuerce cada vez que levanta su voz y dice: “A las mujeres nadie las entiende”. Y claro, siempre está la respuesta típica de: “No hay que comprenderlas, hay que amarlas”.

Dicha frase trae consigo mil y un connotaciones negativas, entre las que destacan que las mujeres somos unas locas (un poco pero sin hacer daño), psicópatas (ellos son 100% causantes de tal estado mental) e incluso ingenuas.

Pero yo tengo una objeción. Los hombres también pueden ser incomprensibles.

Viéndolo desde un lado positivo, la mujer tiene excusa de cualquier comportamiento por el hecho de ser género femenino. ¿Pero un hombre? No tiene de dónde agarrarse.

No deberás ser amigo de tu ex.

¿Lo peor? Es cuando tienes que hacerle entender a un novio, ligue o incluso hasta a tu amigovio, que hay algo que nunca estará bien, que no es por celos, sino por sanidad mental. Esto es, y lo digo como mandamiento: no deberás ser amigo de tu ex.

Seguro habrá quienes estén en total desacuerdo conmigo y digan que tienen las mejores de las amistades con aquellos ex amores, pero como cada quién habla como le fue en la feria, y mi investigación ha sido más que exhaustiva, no he podido llegar a otra conclusión más que a esa.

¿El ejemplo? Daniel, un ligue que se estaba volviendo serio y que me dotaba de un poco de derecho de exigir el lugar que yo tan arduamente me estaba ganando.

Su ex novia, Mariana, había durado más de 4 años con él. La familia de ambos se amaban, se iban de viaje siempre, incluso la mamá de ella lloró cuando el noviazgo se terminó (¿pueden creerlo?). Pero el problema no era ese, sino que la ex novia, quien había tomado el papel de “amiga” de Daniel, se convirtió como en una serpiente que poco a poco se va a acercando a su presa para luego atacar en el momento menos esperado.

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— ¿Qué onda, te late ir al cine?, le dije a mi galán mientras descansábamos en su cama después de una tarde muy pasional.
— Guapa, me encantaría, pero quedé de ir con Mariana.
— ¿Mariana tu ex?
— Sí. Digo, no mal pienses, somos amigos.

Y entonces esa frase retumbó las paredes, destruyó el edificio y abrió un hoyo al infierno a mitad de la calle. “SOMOS AMIGOS”. Pero claro, yo no podía verme para nada afectada, así que mantuve la compostura y decidí seguir la plática como si nada:

— No, para nada mal pienso.
— Es más, ¿por qué no le digo que vayamos lo tres? ¡Deja le pregunto!

Hombres, no se ofendan, pero si alguien pecó de ingenuidad total fue Daniel. Tan fresco como una lechuga, le mandó un Whatsapp a mí mejor amiga Mariana, al cual ella evidentemente respondió:

— Claro J, me encantaría conocer a tu novia, ¡se ve super linda!

¿Linda? Por favor. Si algo tenemos las mujeres es que olemos a distancia cuando otra mujer usa tácticas conocidas como esas.

Afortunadamente, fingí demencia y Daniel entendió que nos sería de mi total agrado que viera a su ex novia.

— ¿Sabes? No te preocupes, ve con ella. Ya habías quedado. Aparte tengo una fiesta al rato y mejor quiero descansar antes de irme; seguro va a estar hasta morir.

¿Y tan tan, problema resuelto? Para nada. Dos días después, Marianita le había dado favorito a un tweet mío donde mencionaba coquetamente a Daniel. Tan inteligente, que seguramente le dio clic por equivocación. Minutos después, una llamada de mi disque próximo novio:

— No manches Emma, neta qué onda con mi ex novia.
— ¿Por?
— Empezó a seguir a mi mamá, papá y madrina en Instagram.
— ¿Es neta?
— Sí, pero equis. Ellos ya no la quieren. —me respondió muy tranquilo.
— Sí, claro… equis.

No pasó ni una semana de tal evento, y tenía una solicitud de amistad de mi stalker en Facebook, acompañado de un emotivo inbox:

Hola Emma, seguramente ya me ubicas. Soy Mariana, la ex de Daniel. Solamente quería decirte que de verdad me da muchísimo gusto que Dany se haya encontrado a una chava tan linda, guapa y super dedicada como tú. Espero de verdad no veas mal esto que te envío, porque la neta así como soy amiga de Daniel, me encantaría ser tuya. ¡Ojalá algún día salgamos los tres y se me haga conocerte! Besos y cuídate mucho.

Mi respuesta: visto a las 2:30 p.m. Luego, clic en “borrar mensaje” y para terminar, “Bloquear a Mariana C.”

Indignada, tomé el teléfono y le hablé a “Dany” para contarle lo sucedido:

— Osea Daniel, ponle un alto a tu ex novia.
— Pero Emma, no hizo nada malo. ¡Al contrario! Quiere ser tu amiga. Yo digo que sí salgamos.
— A ver, que parte de “borré el inbox y la bloqueé” no entendiste.
— Oye, no es para que me hables así.
— No quiero que tu ex me esté molestando.
— Pues Mariana es mi amiga, y porque duramos muchísimo, es una persona importante para mí. Ella me conoce a la perfección.
— ¿Y por eso no le dejarás de hablar?
— Pues no ha hecho nada malo. En cambio, tú estás toda loca y psycho.
— Entonces seguirán platicando…
— La verdad . Nunca se me ha lanzado, ni me ha faltado al respeto y la verdad la quiero mucho.

Y así como un buen faje termina con un mal sexo, mi relación con Daniel se acabó.

Desde entonces, cada vez que un güey me dice que su ex es su mejor amiga, dejo que me pague la cena y me retiro. Nada peor que luchar con una pareja terca, que no te da tu lugar, que no tiene la intención de hacerlo, y sobre todo, que sigue atado al pasado sin dar lugar a un futuro contigo.

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