Opinión

I’m only happy when it rains

El amor es un pueblo miserable. Mi historial amoroso parece sacado de una película de Woody Allen. Si a alguien debe culparse de mis fracasos es al director de cine, no a mi pobre corazón. Pero, dejando de lado los gimoteos, he descubierto que mi estado ideal es la soltería. Puedo estar casado pero no oficiar de cónyuge. Lo que equivale a estar soltero.

«Si no estoy soltero la mayor parte del tiempo, me marchito».

Siempre que me involucro con una persona ocurre algo extraño. Como amigo soy poca madre; como compinche de parranda: the best; como acompañante de yonquis: se pelean por mí; pero como novio, esposo, free, movida, taco (en mi caso debe ser lonche por mi peso), etc., me invade la acción mutante. No pocas de mis parejas me han calificado de saboteador, pero lo que verdaderamente explica mi comportamiento como pareja sentimental es una canción de Garbage: I’m Only Happy When It Rains.

Como Shirley Manson, con I’m Only Happy When It’s Complicated, cuando comienzo a salir con alguien soy a toda madre. Divertido, cogelón y buena onda. Pero en cuanto agarro confianza, no estoy en paz si no estoy chingando. Sí, me transformo. Y depende de la persona, pero puedo hacer de todo. Desde bombearme a otras morras, hasta realizar performance, o convertirme en el príncipe del hielo y no dirigirles la palabra en siglos. Eso sí, me las cojo aunque no les hable. Porque una cosa no tiene nada que ver con la otra. La incomunicación no quita lo caliente. Ya sé, pensarán que estoy enfermo. Pero no, lo hago todo por una noble causa: la soltería. El compromiso es tan old fashion.

«Eso sí, me las cojo aunque no les hable. Porque una cosa no tiene nada que ver con la otra».

He discutido horas en terapia buscando una razón para mi comportamiento. Mi psiquiatra opina que soy un perverso narcisista. No lo entiendo. Soy una persona afable. Pero en cuanto alguien se me pone a un lado me descompongo. Si no fuera por el sexo, desde hace tiempo me habrían dado una medalla por buena conducta.

Una vez leí que lo que más le gustaba a Fogwill era corromper y desilusionar. Y parece que esas palabras me hicieron daño. Nunca me propuse tomármelas al pie de la letra. Pero a partir de esa fecha me he dedicado a cumplirlas. Como si mi vida dependiera de ellas.

Primero trato bien a la banda, hasta que piensa que soy un tipo bueno, porque si me lo propongo puedo resultar agradable y encantador (las corrompo) y después hago mi desmadre, para que se desilusionen y hablen pestes de mí con sus amigas. Lo cual es una excelente publicidad. Apenas saben que he cortado con alguien me mandan inbox para invitarme a salir. Pero insisto, todo es porque si no estoy soltero la mayor parte del tiempo, me marchito. ¿Ustedes no harían lo que fuera con tal de no marchitarse?

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