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Generación Z, ¿cómo es?

Son tan jóvenes que aún no tienen un nombre específico. Algunos les llaman postmillennials, otros centennials; no falta quien los nombra Generation net o iGen, por aquello de los iPads y los iPhones, pero la mayoría de los especialistas coincide en nombrarlos Generación Z.

Nacidos entre 1995 y 2009, se les considera los hijos del terrorismo, de la recesión económica y de los augurios de grandes desastres ecológicos. Se calcula que son más de un cuarto de la población mundial (25.9% en el mundo, 33% en México), y apenas están planteándose a qué dedicarán su vida adulta, por lo que solamente se puede especular acerca de su futuro.

¿Qué significa ser padre de un iGen?

Si tienes hijos que estén en sus 20, ¡felicidades!, eres padre de un iGen. Pero, ¿qué quiere decir esto? ¿Qué implicaciones tiene?

En promedio, las familias disfuncionales son más una regla que una excepción para ellos. Los padres de esta generación suelen estar divorciados, separados o solteros y, debido al trabajo, tienen que pasar muchas horas fuera de casa. Sin embargo, esto los hace sentirse culpables, porque piensan que no están construyendo un hogar estable y, a causa de ese malestar, suelen compensar sus ausencias sobreprotegiéndolos.

«Les tocó nacer en tiempos de recesiones económicas y de la amenaza que el cambio climático representa para la humanidad y el resto de las especies que pueblan el planeta».

Además, a los chicos de esta generación les tocó formar parte de una historia de profunda inestabilidad en varios sentidos. Desde muy pequeños, los iGen estuvieron enterados de amenazas del terrorismo (por ejemplo, el atentado a las Torres Gemelas de Nueva York, el 11 de septiembre de 2001). De igual modo, les tocó nacer en tiempos de recesiones económicas y de la amenaza que el cambio climático representa para la humanidad y el resto de las especies que pueblan el planeta. En resumen, nacieron en un mundo envuelto en todo tipo de crisis.

Todo es virtual

El investigador australiano Mark McCrindle está al mando de un equipo de trabajo que se ha encargado de estudiar a la generación postmillennial. Éstas son algunas de sus observaciones, las cuales te podrán guiar un poco para entender por qué tus hijos son como son, de qué manera puedes aproximarte a ellos y, principalmente, cómo empezar a comprenderlos para acompañarlos en el camino:

  • Son usuarios de las tecnologías digitales prácticamente desde su nacimiento, por lo que han desarrollado una inteligencia que se adapta al manejo de dispositivos electrónicos: utilizan circuitos de su mente distintos a los de sus predecesores. La actividad de su cerebro está privilegiada en el córtex prefrontal, lo cual les ayuda a hacer una gran cantidad de tareas con rapidez y eficacia; por ejemplo, atender a varias pantallas simultáneamente y tomar decisiones de manera rápida, casi instantánea.
  • Son muy visuales y auditivos y siempre quieren estar conectados (es como una necesidad para ellos). La mayoría de sus relaciones son virtuales. Tal vez no vean con frecuencia a sus amigos físicamente, pero se comunican todo el tiempo a través de internet; basta un teléfono inteligente o una tableta para tener acceso a cientos de relaciones, incluso con personas que no han visto o no verán jamás. Son fanáticos de los juegos en línea y la televisión les significa poco (¿para qué quieres una tele si tienes tantas pantallas y una red de información inconmensurable a tu disposición?). Así que, si no conoces a los amigos de tu hijo o hija, no es porque no los tenga: él o ella los ve tan poco como tú.
  • Son individualistas, construyen su propio mundo y son profesionales del “hágalo usted mismo”, lo que los vuelve un tanto soberbios. A diferencia de sus padres y abuelos, que buscaban una empresa donde laborar toda su vida, ellos no quieren jefes y sólo pueden trabajar en lo que les apasiona.
  • También son realistas. Son compradores mucho más conscientes que sus “mayores”, los millennials, y buscan otras maneras de aprender; por ejemplo, tutoriales que pueden seguir sin necesidad de salir de casa. Se augura que, en un futuro próximo, nacerán muchas profesiones gracias al empuje de la Generación Z, y que éstos, a lo largo de su vida, ejercerán al menos cinco carreras y alrededor de 20 empleos.
  • Las advertencias sobre los desastres ecológicos y el daño a los ecosistemas los han dotado de una enorme conciencia de protección y cuidado del medio ambiente. Muchos de ellos dejan de lado el consumismo, pierden el interés por los bienes materiales, se suscriben a organizaciones ambientalistas y hacen voluntariado en favor de alguna causa.
  • Es difícil captar su atención. La inmediatez con la que navegan en el universo digital los hace impacientes e intolerantes; no mantienen el interés por mucho tiempo en un solo objetivo y están ansiosos por obtenerlo todo de forma instantánea y con un clic.
  • Los principales problemas que deben enfrentar son el cyberbullying, el sexting y la depresión por el Facebook, que podría afectar a quienes tienen baja autoestima (por ejemplo, por ver los “triunfos” que publican sus amigos en esta red social). Sin embargo, para ellos “el feis” ya es “viejo”; prefieren otras redes, como Instagram, Vine o Snapchat, donde mensajes e imágenes tienen una duración de 10 segundos.
  • Estar inmersos en un mundo virtual les ocasiona dificultades para hablar y desenvolverse en público, aunque son creativos y colaboran. No creen en la figura de jefe-empleado, pero sí les gusta formar un equipo de trabajo horizontal y, eso sí, a larga distancia.
  • Su vocabulario también es muy distinto al de generaciones precedentes: se compone de acrónimos, abreviaturas (WTF!) y anglicismos. Hablan tal como se comunican en sus mensajes por celular. Y del lenguaje escrito, qué se puede decir: emoticons, fotos, vines, palabras y enunciados reducidos a su mínima expresión.

Observar, conocer y acompañar

Según el estudio TRU Youth MONITOR, realizado por The Futures Company, “al ser una generación que está comunicada digitalmente, sus relaciones interpersonales no se desarrollan de manera natural, lo que afecta su inteligencia emocional y deriva en una importante tendencia depresiva”.

¿Qué tan alarmante es esta situación? Algunos psicólogos afirman que “el uso excesivo de los espacios virtuales puede predisponer a ciertas conductas negativas: aislamiento, miedos, depresión, ansiedad, irritabilidad, baja tolerancia a la frustración y, en el peor de los casos, adicción”. Quizá no; tal vez sólo son nuevas formas de interactuar, que a ti como padre o madre y, sobre todo, a sus abuelos, les parecen excéntricas y los escandalizan.

«Sus relaciones interpersonales no se desarrollan de manera natural, lo que afecta su inteligencia emocional y deriva en una importante tendencia depresiva».

La Generación Z, estos jóvenes hiperinteligentes, súper rápidos, siempre conectados, un poco huraños, centrados en su universo virtual, están intentando, con todo y su juventud, su impaciencia y sus depresiones, contribuir a su manera con la sociedad, con un modo distinto de aprender y de sobrevivir a la época de crisis en la que les tocó nacer. A ti, como padre, te toca la fácil labor de amarlos, de ayudarlos en la medida de las posibilidades y de estar siempre ahí, a su lado, para apoyarlos en lo que necesiten.

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