Ella es Keira Walcott, una británica originaria de Hertfordshire. Podrán decir “ok, una niña que se sabe maquillar” y ya. Pero, su mérito es que tiene vitiligo.

Por Andrea Sánchez

 

Esta condición de la piel involucra la pérdida de color (pigmento) en distintas zonas, que pueden ir desde la cara hasta las piernas. El resultado son parches blancos y desiguales. Keira vio por primera vez una mancha blanca debajo de su ojo cuando tenía 10 años y no le dio la mayor importancia. Sin embargo, cuando creció que sus compañeros de clase le decían “Patchy the Pirate”, cuenta al portal The Mirror.

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Los momentos de estrés para Keira se convertían en nuevas manchas en la piel. Cuando murió su abuelo a los 16, el 80% de su cara se cubrió de parches blancos. Ella los cubrió con sus propios medios. Su cocina se convirtió en un laboratorio y la actividad principal de su vida fue mezclar distintos pigmentos junto con aceite de coco y extracto de vitamina E.

Fue así como logró que un novio no se diera cuenta que tenía vitiligo. Sin embargo, cuando se lo confesó, él la tronó. Por esa razón Keira mintió durante siete meses a su novio actual, Owen. En 2015 se puso plastas de maquillaje para estar con él tomando en cuenta la experiencia pasada, pues no quería que se diera cuenta de su condición en la piel. “Me sentía tan insegura, que sólo así podía salir al mundo”.

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Fue de vacaciones con él y en vez de desmaquillarse por las noches –como suele ocurrir–, ella sellaba aún más su maquillaje antes de dormir y al despertar. Tras una gran desesperación, le confesó a Owen que tenía vitiligo y le contó a The Mirror, que su novio simplemente le sonrió y la abrazó. “Él me apoyó tanto, que entendí que tenía que transformar mi batalla en algo positivo”.

Ese mismo año ella se unió a un grupo de Facebook de personas en su misma situación. “Quería saber si otras víctimas se sentían igual de inseguras que yo con maquillaje y me sorprendí al darme cuenta que muchas me pidieron el contacto para saber dónde había conseguido mi base”.

Esto impulsó a Keira a lanzar su propia base hecha en casa. A través del evento Prince’s Trust que apoya a jóvenes a lo largo del Reino Unido, logró recaudar 4,000 libras y fue así como empezó la producción de Kandor Cosmetics.

Hoy puedes encontrar a Keira en su cocina haciendo bases de maquillaje personalizadas para personas con su misma condición, con psoriasis y eczema. Claro, cuando no está cuidando a Brayden y Elianna, sus hijos. A pesar de que no tiene tienda física, puedes ingresar a kandorcosmetics.com y hacer un pedido. Sus bases contienen FPS, vitamina C, colágeno, argán y aceite de jojoba y, cuestan alrededor de 25 libras.

“Nunca eliminaría mi vitiligo. Antes era de lo que más me avergonzaba, pero ahora es parte de mi carrera. No se trata de esconder quien eres, sino tratar de sentirte ‘normal’ por un día; ese día donde no te cuestionan o te miran extraño puede cambiar cómo te sientes contigo misma por siempre”.