¿Eres ciberactivista o activista de sillón? | S1ngular
Especial / Tendencias

¿Eres ciberactivista o activista de sillón?

Casos como el de Occupy Wall Street y la Primavera árabe son ejemplos exitosos de ciberactivismo. Pero ¿qué es y cómo le hacemos para no confundirlo con activismo de sillón?

El ciberactivismo consiste en gestionar y coordinar una convocatoria social a través de internet para tratar de generar acciones de cambio y transformar la realidad, sin el peligro de la censura o la manipulación.

El activismo de sillón, en cambio, es difundir mensajes de indignación o de “protesta” sin un objetivo claro y buscando generar polarización y desinformación, con fines propagandísticos o de manipulación ideológica.

En nuestro país este tipo de activismo es común ante tanto hartazgo del sistema, sin embargo, tristemente esto lejos de reflejar coraje e iniciativa, muestra la cobardía, el conformismo y el egoísmo del mexicano, e incluso, algunos partidos políticos ironizan en sus spots sobre esto, mencionando que compartir frases inteligentes o memes contra políticos no va a cambiar las cosas, lo cual es cierto.

De acuerdo con Edgar Ojeda, psicólogo especializado en derechos humanos y estudios sociales, los jóvenes buscan avivar constantemente la comunicación —por medio de shares, memes, likes u otros— para no perder “influencia” frente a sus seguidores, lo que muchas veces se traduce en compartir casi cualquier información, sin aportar nada más. Si en algún momento un mensaje motiva al activismo social y éste, a su vez, deriva en acciones concretas, sí tendría un efecto real.

Así, si nuestra intención es generar en los demás un motivo de cambio, los esfuerzos tendrían que llegar a la gente que está reforzando y no a la parte que se limita con critica. De lo contrario, somos falsos activistas.

 

-->