Opinión

El recuerdo y la añoranza del pasado

En el recuerdo y la añoranza del pasado surge con insistencia la duda sobre si los tiempos pasados fueron mejores. Esta pregunta me remite a decenas de lugares en mi ciudad que dejaron de existir hace años, la mayoría de estos por desinterés de las autoridades y en otras ocasiones por el saqueo de los presupuestos destinados para su conservación.

De mi niñez, recuerdo que los domingos después de misa en la Parroquia del Espíritu Santo de Sabino; llegábamos al Quiosco Morisco donde se encontraba instalada la Orquesta de Minería o la Orquesta Militar para regalarnos a los colonos su característico concierto dominical. Los sonidos de la Orquesta Militar eran los últimos vestigios vivientes de los sonidos del siglo XIX o principios de siglo XX que estaban comandados por el salterio.

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Ocupábamos las sillas plegables de madera que se encontraban distribuidas por todo el rededor del quiosco y atendíamos el concierto disfrutando de helados y golosinas. El Quiosco contaba en su pequeña cúpula con emplomados originales de colores que hoy no tiene y con pisos de madera artesonada (intercalados con franjas de hierro colado) que ya tampoco existen, porque fueron sustituidos por tiras de imitación de cedro americano.

Al terminar el concierto nos dirigíamos a la “Especial de Paris” la nevería más antigua de México que antes estaba en la calle de Paris (y que actualmente se encuentra en Insurgentes Norte) para disfrutar los sabores mexicanos como zapote con naranja, chico zapote, granada, chongos zamoranos o lima; sabores que difícilmente encontramos en una nevería actual.

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Así mismo, recuerdo la fábrica de chocolates y chocolatería del Siglo XIX “La Cubana” en la calle de Fresno, llena de esculturas y construcciones arquitectónicas de deliciosos sabores, y que terminó su memorable historia con su maquinaria y bellas estanterías arrojada a las banquetas de la colonia. Una de estas chocolaterías en Europa o en Estados Unidos hace la diferencia cultural en las regiones, pero en México, al parecer nuestras autoridades son el ejemplo máximo de la ignorancia cultural.

Recuerdo la reinauguración del Museo de Mineralogía que fue seleccionado por mi padre en su laboratorio. Por otro lado, las visitas en bicicleta al Museo del Chopo eran toda una aventura, en ese entonces el museo albergaba la colección más grande de objetos, seres y animales extraños que han surgido en nuestra nación. Esas bellas estanterías llenas de historia, que de la noche a la mañana decidieron que ya no eran útiles y que era más conveniente limpiar el espacio de esa historia y colocar otra. ¿Dónde se encuentran todas esas estanterías y quién decide qué en esta capital?

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Viene a mi memoria la inauguración de la escalera del Ángel de la Independencia, también el elevador que se encuentra en una de las piernas del Monumento a la Revolución, el cual decidieron ignorar para crear uno nuevo que rompe con la estructura visual del Monumento. Recuerdo el Cine Ópera con sus majestuosas esculturas decó que fueron saqueadas: una vez vi una en un departamento en Polanco; un edificio de esas características completamente abandonado, es como si las autoridades norteamericanas hubieran abandonado el Capitán, qué locura. Una vez más me pregunto quién decide que en nuestra capital.

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Y qué decir del sonido de la Cúpula de Bellas Artes que fue perforada por los jóvenes genios que decidieron remodelar el Palacio, un Palacio que en su época era el de mayor envergadura en cuanto a su acústica y competía con el Orfeo Catalán. El Orfeo es el hito cultural de la región y para poder entrar tienes que observar un video de 15 minutos para entender la grandiosidad de lo que vas a contemplar. En contraposición de eso, en el Palacio de Bellas Artes se permitió la perforación de la bóveda y el cambio de puertas de laca china hechas a mano que fueron obsequiadas a México como patrimonio, substituidas por tiras de cedro americano con un diseño de nopales rauteados en serie. Asimismo, para colocar los modernísimos sistemas de iluminación, sobrecargaron los palcos y los soportes Deco del edificio.

En fin, miles y miles de recuerdos que ya no existen y que si bien, no sé si fueron mejores que las propuestas actuales (como el centro comercial que no se logró realizar en la Avenida Chapultepec, pero se va a realizar en el Jardín del Arte de Sullivan…), es algo que nos hace preguntarnos si los tiempos pasados fueron mejores, y quien o quienes diseñan nuestros cambios y nuestros futuros.