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El perfil psicológico de Donald Trump

Para muchos de nosotros es el hombre más odiado del mundo, pero para otros es un sujeto que esconde escalofriantes temores detrás de una mirada intimidante. Para verlo con otra luz, pusimos a Trump ante los ojos de varios psicólogos y esto fue lo que encontraron.

El economista Paul Krugman escribió en el New York Times que el gobierno estadounidense va a la deriva. El experto se quejó en su columna del 12 de junio de las actitudes irracionales, por decir lo menos, del presidente Donald Trump. “La cuestión es, insisto, que todo parece indicar que Trump ni está a la altura del puesto […] ni está dispuesto a hacerse a un lado y dejar que otros hagan un buen trabajo.” Afirmó Krugman, después de demostrar todos los graves errores que el presidente ha cometido en tan corto tiempo.

Pero, ¿a qué se deben las preocupaciones del economista si la administración apenas comienza? Tal vez porque Trump ha convertido su presidencia en un reflejo de su carácter y éste se encuentra ligado íntimamente con su propia vida.

Para entender su personalidad recurrí a tres profesionales en el área de las ciencias de la mente y a un politólogo. Les presenté una descripción de la vida del mandatario (sin mencionarles exactamente de quién se trataba) y las características más visibles de su personalidad.

Esto les envié

Nuestro individuo nació en una familia acaudalada. Fue un niño amado. Tuvo cuatro hermanos. Su hermano mayor estaba destinado a heredar el imperio económico, pero decidió pilotear aviones. Siempre mostró tenacidad para lograr lo que se proponía. Pronto fue un adolescente desafiante que le dejó el ojo morado a su profesor de música.

A los 13 años su propio padre lo envió a una escuela militar. En lugar de sufrir y sentirse desgraciado, fue el sitio ideal para disciplinarse. A pesar de que la academia era un lugar proclive al abuso físico y emocional, nunca participó en las burlas, ni como víctima ni como perpetrador. Sus compañeros lo recuerdan como alguien que se crecía ante la adversidad, algo presumido y bastante centrado en sí mismo, aunque también amable y atento.

Pasó con rapidez por la universidad, en donde nunca fue un estudiante destacado. Después de graduarse, su padre le entregó cierta cantidad de dinero para que comenzara sus propios negocios.

Se ha casado tres veces, y aunque siempre ha cuidado de su familia, los negocios son su prioridad.

No le agrada leer, pero disfruta encontrando su imagen en revistas y periódicos. Un asistente busca en los distintos medios los artículos donde hablen sobre él para leerlos más tarde.

Conforme creció, se convirtió en un poderoso hombre de negocios que jamás se arredra ante nadie para conseguir ventajas. Afirma que es el mejor construyendo imperios.

Tiene fobia a los gérmenes y a los fluidos humanos, sobre todo, a los femeninos. Su insulto favorito es “desagradable” y adjetivos similares, los cuales utiliza con frecuencia para referirse a las mujeres. Tampoco muestra respeto o paciencia ante los débiles, aunque muchas veces quienes lo rodean han negado que sea un abusador.

Despierta muy temprano y se acuesta muy tarde. Con pocas horas de sueño tiene suficiente para funcionar durante el día. Su hermano mayor murió a los 40 años por culpa del alcoholismo. Desde entonces afirma que no consume alcohol, tabaco, drogas -incluido el café-, pero tampoco es una persona saludable, pues consume comida rápida y grasosa en grandes cantidades y no realiza ningún tipo de ejercicio. A pesar de esto, afirma que es un hombre fuerte.

Le agrada convivir, aunque sus conversaciones terminan girando alrededor de él. Parece muy amable con todos, pero no recuerda quién es quién y olvida con facilidad la información personal de los demás.

Se le acusa de mentir, pero lo hace sólo cuando necesita torcer la realidad para conseguir lo que busca.

Cuando sufre un revés, no puede controlar su frustración y la ira aparece con gran magnitud. Esto sucede pocas veces porque, casi siempre, se convierte en el ganador de cualquier pelea. Así ha llegado a los 71 y no parece que vaya a cambiar en un futuro próximo.

El resultado

Deyanira Torres, maestra en Psicología Clínica, aventuró: “Podría decir que el personaje tiende al trastorno narcisista de la personalidad y sus relaciones son del tipo utilitarias”.

Por otro lado, Carmina Warden, médico cirujano con estudios en psiquiatría, dijo: “A primera vista, resaltan los rasgos narcisistas, como un patrón de grandiosidad imaginaria, dificultades interpersonales para comprender el efecto de su comportamiento en los otros, preocupación excesiva y limitante por ser admirado y por ser percibido como exitoso o poderoso, y en general, una constante conducta explotadora y arrogante”.

Warden asegura que el perfil de este magnate también cuenta con rasgos obsesivos-compulsivos, como la autodisciplina rígida, la preocupación por los detalles y el perfeccionismo y una dedicación desmedida al trabajo. Sin embargo, no parece que estos rasgos patológicos le impidan llevar una vida laboral funcional. Pero, con seguridad, afectarán sus relaciones interpersonales y le provocará una sensación de soledad. “También llama la atención la inestabilidad afectiva que se refleja en un estado de ánimo cambiante, en la impulsividad y en su baja resistencia a la frustración. Todo esto puede favorecer ataques de ira, sobre todo al verse criticado”, afirma la especialista.

Por otra parte, Ana Domínguez, psicóloga clínica, apunta que estos rasgos no son necesariamente extremos, “No parece una personalidad sobresaliente, acaso un neurótico normal con ciertos rasgos sociopáticos, pero funcional y adaptado. Me parece que tiene altas capacidades de resolución y eso me habla de salud mental. Es ventajoso, pero no necesariamente de una forma violenta. Cuando digo que es un neurótico normal me refiero a que todos somos neuróticos, pero no es psicótico. Desde esta información, no representa riesgo para sí mismo o los demás”.

Esta última afirmación parece contradecir las líneas con las que inicié el texto, ya que no apoya las aseveraciones de Krugman, quien está convencido de que la administración de Trump es un peligro inminente.

Por otro lado, Héctor Villarreal, politólogo, piensa que Krugman pertenece a una minoría, ya que Trump también tiene simpatizantes. “Supongo que a muchos más les es indiferente. Sólo en las élites ilustradas es donde se concentra el antagonismo a él y en los grupos que se han sentido aludidos o amenazados por sus ideas e intenciones”.

Para Villarreal, el carácter de Trump puede ser un factor de inestabilidad, además de alentar conflictos sin beneficio alguno. Aun así, el presidente sabe lo que desea su público y representa un personaje, uno muy cercano a su propia personalidad, que ha construido a la sombra de la fama mediática.

Es por eso que gobierna el país más poderoso del mundo y si alguien lo duda, le dará un puñetazo en la boca. Así sea su psicólogo de cabecera el personaje que haga a columpiar la inestabilidad de su poder.

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