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El lado positivo del enojo

Aunque suene extraño, el enojo, el malestar o esa sensación explosiva que nos inunda ante diversas situaciones puede ser transformada en energía positiva para protegerte y encontrar soluciones a tus problemas.

A pesar de que la cultura y la educación nos remiten a ver el enojo como una emoción negativa, lo real es que sirve como una alerta de que algo “malo” está sucediendo y que, por tanto, debes de entrar en un periodo de protección.

Uno de los mejores ejemplos de este sentir se produjo en el movimiento feminista, en donde dicha emoción de malestar y enojo sirvió para concientizar, en este caso, sobre la discriminación por género, creando así el sufragio femenino aprobado por la Comisión de Derechos Humanos en 1948.

ÚSALO DE FORMA POSITIVA

Aunque es una emoción de doble filo, está en cada uno de nosotros el darle una finalidad útil. Cuando este sentimiento nos corrompe y nos imposibilita, impide que medites tus actos de forma racional, y afecta no sólo la relación contigo, sino con el resto, o con quien está frente a ti en ese momento de ira.

Por otro lado, puedes optar por utilizar el enojo como un “motivante”, una razón de protección y una alternativa para activar esa parte de tu cerebro que desea superarse. Después de una discusión o desilusión, será el enojo la sensación idónea que te permitirá querer cambiar la situación en la que te has sumergido.

Evita culpar o buscar un sinfín de excusas para continuar tu enfado. Concéntrate en lo que sí puedes controlar, no puedes cambiar a los demás, culpar a tu jefe, pareja, ex pareja, amigos; sin embargo, sí puedes reconocer lo que sientes y cambiarlo.

Para que ello suceda, lo primero que debes reconocer es que el enojo no se debe evitar ni tapar, no lo ocultes, hay que sentirlo y actuarlo de manera constructiva. No le temas a la ira, aprende a usarla.