El Imperio del «NO» | S1ngular
Opinión

El Imperio del «NO»

Nada más frustrante que un no. Tan es así, que en nuestro país es una palabra que pasa inadvertida. Nadie la acepta. Está ahí, como cualquier “h”. Se ve, pero no se lee ni se escucha. Qué tal la típica conversación con algún amigo:

– Oye, vamos por una cafecito en la tarde.
– NO puedo. Tengo toda la semana apretada.
– ¿Y el miércoles?

…y entre pitos y flautas es una palabra que, literal, entra por un oído y sale por el otro, sin filtros. El problema del “no” es que sigue siendo nuestro método de enseñanza. “No hagas esto”. “No hagas lo otro”. Entonces nos basamos en lo que no debe de ser, en lugar de dilatar aquello que debería ser. ¿Qué pasaría si un día vives del “sí”? Te digo: ¡Tendrías que pensar! Entonces, habría un ejercicio de reflexión previo a una respuesta. Y esto nos metería en otra dinámica.

Por un día, serás más sensato, positivo, objetivo. Tu juicio tendría que aprender a darle la vuelta a un “no”. ¿El “no” tiene poder? Creo que es una palabra que abraza la superficialidad del hombre. Es limitante y hasta cierto punto, paraliza el flujo del cuerpo. Desde mi perspectiva es un mensaje apático y tibio que, encima de todo, requiere de un justificante.

«Yo soy de esas que creen que las explicaciones terminan sabiendo a pretexto».

Yo soy de esas que creen que las explicaciones terminan sabiendo a pretexto. La actitud meditativa te lleva hasta el origen de la calma. Y solo ahí se puede observar. Para entonces, ser prudente y considerado. Una sociedad desarrollada, requiere justamente de esa simpatía y reconocimiento.

El observador se ve… pero jamás se ve. Se diluye con el ego, para sintonizar con el todo. ¡A este mundo le hace falta aceptar la realidad, para enfrentarla! El “no” es solo miedo. Una palabra que, lejos de acercarte a la libertad, te ahoga en la falsa satisfacción de seguir cediendo

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