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Especial Viajes

Desventajas de viajar solo

Así como hay ventajas, también hay desventajas cuando la única que te acompaña es tu maleta. He aquí una lista de ellas:

Las selfies

Por tonto y simple que parezca, a veces al regresar del viaje y descargar tus fotos, en donde en todas (repito: todas) sale el nada bonito selfie stick, descubres que fue una verdadera monserga hacerlas. Sí, a veces quisieras tener a tu mejor amiga al lado para que saque tu mejor ángulo cuando posas bajo la Torre Eiffel.

Aburrirse

No nos sucede a todos, pero me han contado que hay quien al pasar mucho tiempo a solas termina por picarse los ojos (aunque esté del otro lado del mundo). Llega un día en el que si no planeas visitas para conocer la ciudad a pie, descubrir bares y museos o arriesgarte a platicar con extraños, tienes que arreglártelas para divertirte a ti mismo.

No tienes a alguien de confianza a quien encargar tus pertenencias

Sucede y mucho. A veces por miedo a no dejar tus cosas de valor en el hotel, sales con ellas a descubrir la ciudad donde estás, pero lo complicado viene cuando al cargar con ellas no puedes disfrutar de otras actividades, ¡ni siquiera tomar fotografías! Al estar solo y, peor aún, en espacios peligrosos, lo primero que hay que hacer es estar alerta. Además, por estar preocupados por nuestras pertenencias no disfrutamos al máximo el destino.

Más costoso: habitación, comidas, etc. Nada es compartido

Justo la gran ventaja que te contábamos en el artículo anterior termina por ser también una dificultad. Al tener el absoluto control de tu dinero debes administrarlo con malabares, porque a diferencia de cuando viajabas con tus amigos en la universidad, el costo del hotel, de la cabaña o de donde te quedes, ya no puede dividirse. Para viajar solo hay que ahorrar más que cuando se ahorra para viajar en pareja o con amigos.

Te pega la melancolía

Aunque todo destino sea una oportunidad para olvidarse de lo que se deja atrás, cuando estás lejos también (y muy comúnmente) se extraña. Incluso a personas o momentos que estando en tu lugar de origen ni pensarías. Llega un momento en el viaje en el que tantos descubrimientos te provocan recuerdos y, de pronto, estando bajo un cielo que no es el tuyo, quieres correr a encontrar a algún rostro conocido.

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