Tendencias

¿Desde cuándo vivir solo se volvió tan popular?

Hoy hay más personas viviendo solas que en cualquier otro momento de la historia. En prósperas ciudades de Estados Unidos como Atlanta, Denver, Seattle, San Francisco y Minneapolis, el 40% de las viviendas o más tienen sólo un ocupante.

Tanto en Manhattan como en Washington, casi uno de cada dos hogares están habitados por una sola persona. De acuerdo con los estándares internacionales, estos números son sorprendentes –sorprendentemente bajos–. En París, la ciudad de los enamorados, más de la mitad de las viviendas tiene un habitante y en la socialista Estocolmo, la cifra supera el 60%. La mera imagen de vivir solo alguna vez provocó ansiedad, temor y generó una imagen de soledad. Pero hoy estas ideas están caducas. Ahora las personas más privilegiadas del mundo utilizan sus recursos para separarse de los demás, para comprar privacidad y espacios personales.

Vivir solo concuerda con los valores modernos, promueve la libertad, el autocontrol y la realización personal, aspectos muy valiosos en la vida contemporánea. Mercados dinámicos, ciudades en desarrollo y los sistemas de comunicación abiertos hacen más atractiva la autonomía moderna; nos dan la capacidad de vivir solos y a la vez de relacionarnos con los demás cuándo y cómo nosotros queramos y en nuestros propios términos. De hecho, vivir solo facilita la sociabilidad. Los solteros tienen más tiempo libre y carecen de compromisos familiares, de esta manera pueden tener una mayor participación en actividades sociales.