Declaración de amor a la mujer mexicana | S1ngular
Opinión

Declaración de amor a la mujer mexicana

Las primeras noticias que tuve de ti fueron a través de un comercial de televisión cuando era niño. Un anuncio patrocinado por gobernación promocionaba México con tu supuesta imagen. Morena y con un penacho azteca. Pero el arquetipo no obedecía a la realidad. Comprendí entonces que no eras una belleza de postal.

No se te podía buscar en la publicidad como a la rubia americana. Aunque todavía faltaban algunos años para ir a tu encuentro, te busqué. Y te encontré en las fotos de juventud de mi abuela. Mi primer gran héroe. Me sentí henchido de orgullo. No importa lo feo que sea, es un triunfo ser parte de algo tan hermoso.

El próximo año cumpliré cuatro décadas de habitar esta tierra y todavía no he entendido lo que es el chauvinismo. Para mí la patria eres tú. Si algo bueno tiene ser mexicano es haberte conocido. Bendita lotería de las nacionalidades que me depositó a tu alcance. A pesar del tiempo que llevamos de conocernos, para mí sigues siendo indescifrable. Entrañas un misterio. Por tal motivo, ni las postales ni los comerciales de televisión han podido instalarte en el cliché. Uno de tus más grandes atributos es ser desenfadadamente original. Única e inquebrantable.

Recuerdo el primer beso que me diste. A los tres años. En el kínder. Jamás he conseguido olvidarlo. Una maestra nos descubrió abrazados y con los labios unidos, eras una compañerita, y nos llevaron a la dirección. Me sentí un proscrito. Toda mi niñez creí que acabaría en prisión. Que a fuerza de tantos y tantos besos que estaba empeñado en dar y en recibir acabaría en la cárcel. Pero no existe cadena perpetua que asuste a un hombre enamorado. Porque desde ese beso inaugural caí redondito. A pesar del desconocimiento que tengo de mí mismo, y de lo que no sé de ti, lo que nunca se revelará, he decidido agarrar al toro del amor por los cuernos en tu nombre.

Esta carta nació como respuesta a la pregunta sobre qué define a la mujer mexicana. Lo mencioné arriba. Eres indefinible. Lo cual no es un defecto, aclaré. Y la verdad es que la respuesta se antoja harto difícil. Pero no es difícil apelar a la honestidad al momento de reconocerte. Sería una desfachatez decir lo obvio: que tu fuerza te caracteriza. Pero más allá de las explicaciones dadas, tu alegría y tu belleza son rasgos con los que coexisto día a día, y aunque son parte importante de tu personalidad, eres eso y mucho más.

Es esa complejidad la cual hace imposible resumirte en una carta, en un poema o en una canción, como lo han intentado muchos. Y vaya que lo hemos intentado. Te pido perdón por la cursilería.

Recapitulando en nuestro historial, ése que nunca podrá ser borrado del disco duro de mis sentimientos, he llegado a la conclusión, mi conclusión, de que si algo caracteriza a la mujer mexicana es la solidaridad. A pesar de mis pendejadas, nunca me has dejado solo. Nunca me has dejado caer. Recuerdo mi primera borrachera, patrocinada por mi abuela, quien me compartió de su tequila; recuerdo la ocasión en que mi madre me sacó de la cárcel por robar e impidió que me ficharan; recuerdo que tengo una hija; recuerdo a la mujer que me obsequia vinilos, y que todas ellas siempre están y estarán.

Cada vez que cometo un error, que necesito ayuda, he recibido la solidaridad de una mujer. De una mexicana. Sin importar lo mal agradecido que uno sea o el mendrugo de afecto con el que pague.

Quiero darte las gracias porque, a pesar de todas las ocasiones que te he fallado, has acudido en mi auxilio cada vez que te lo he solicitado. Porque la mexicana es esa mujer fiel.

Así tenga sesenta años siempre voy a depender de ti en alguna forma, por la solidaridad que me has demostrado. No importa cuán autosuficiente seamos las personas, siempre apoyaremos nuestros achaques en la solidaridad de otros. Y si alguien tiene doctorado en ser protectora y guardiana, ésa es la mujer mexicana. Los hombres confundimos la solidaridad con la abnegación. Sin embargo, yo bien sé que cuando una mujer es solidaria conmigo lo es y lo hace por complicidad. Porque la mexicana que yo conozco tiene una magia que trabaja para y con la gente.

La solidaridad con la que crecí, con la que me criaron, es una forma del amor, sí, pero también de la amistad elevada.

Tu fan.