¿De verdad ayudas consumiendo productos eco-friendly? | S1ngular
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¿De verdad ayudas consumiendo productos eco-friendly?

Admitámoslo; cuidar el medio ambiente está de moda. Dar aparentar una “imagen verde” da a muchas personas seguridad y satisfacción consigo mismos, y ante los demás. Vivimos en una sociedad llena de vanidades y, aunque se pudiera creer que es una moda que no afecta a nadie y que, por el contrario, benefician de una manera inimaginable al planeta; te sorprendería saber cuánto daño puede provocar.

Piensa por un momento por qué gastamos tanto dinero en un iPhone? Mientras una gran parte dirá que lo adquirió por los beneficios que da el smartphone a su vida productiva y laboral, lo cierto es que la gran mayoría lo tiene por mera imagen. Lo mismo sucede con cientos de miles de productos y actitudes hoy en día, entre ellos, claro, los productos orgánicos, reciclados, eco-friendly, etc. La gente asume que consumir y adoptar estas actitudes los convierte automáticamente en seres primermundistas, no sólo por la remarcable alza a los precios, comparando con productos similares, sino se consideran son acciones de gente más liberal o progresista. Está bien comenzar a preocuparnos cada vez más por la protección ambiental, pero queda pendiente la otra cara de la moneda, una cara estudiada y plasmada por Nina Mazar y Chen-Bo Zhong, ambas investigadoras de la Universidad de Toronto.

De acuerdo al artículo publicado en la revista Psychological Science, después de que una persona compra algo “verde” en lugar de algo sin esta clasificación, automáticamente recibe una recompensa emocional por haber aportado su granito de arena en pos de salvar el lugar en el que vivimos. Hasta ahí todo bien, sin embargo, esa buena acción puede estar descuidando otros aspectos. Por ejemplo, adquirimos un Prius y nos sentimos bien porque contaminamos menos, pero manejamos más, teniendo en mente que la buena acción ya está hecha. O, por poner oro ejemplo, reciclamos y separamos residuos en nuestra casa de manera minuciosa, pero gastamos electricidad indiscriminadamente.

Si la intención de cuidar el planeta es sincera, la solución está en volvernos realmente conscientes del problema en el que estamos metidos. Y aún suponiendo que todos separáramos la basura, optimizáramos los recursos y contamináramos menos, aún quedada mucho por trabajar en equipo.