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Especial LGBTTTI

De underground a mainstream: la cultura gay globalizó al mundo

Desde las movilizaciones organizadas en Nueva York a raíz de los disturbios de Stonewall, provocados por la policía en contra de las minorías sexuales, el 28 de junio de 1969, la revolución gay se ha extendido a lo largo de los cinco continentes.

Cuatro décadas después, la homosexualidad en la mayoría de los países occidentales ha dejado de ser un delito para posicionarse al centro de la vida social.

To Come Out

“¡Es una revolución!”, dijo en 1969 la transexual Sylvia Rivera. Cuarenta y siete años después de que se pronunciara esa frase, y casi un año después de que todos los estados de la unión americana reconocieran el matrimonio entre personas del mismo sexo, la afirmación de Sylvia Rivera, la primera en lanzar una botella contra un policía durante los disturbios de Stonewall, parece seguir siendo verdad.

Sin conocer aún la repercusión que la revuelta iba a tener en la comunidad homosexual, tan sólo un año después (con el surgimiento del “Gay Pride”), aquel 28 de junio de 1969 “a golpe de botellas de cristal y tacones de aguja” la comunidad homosexual salió del armario gritando To Come Out The Closet. Fue entonces que la reivindicación local neoyorquina se convirtió en el acontecimiento gay más importante de la historia.

Desde entonces, “lo gay” encontraría un nuevo significado: uno para agrupar, reconocer y dar voz a una identidad específica. Logro que se oficializó hasta el 17 de mayo de 1990 con la eliminación de la homosexualidad de la lista de enfermedades mentales por parte de la Asamblea General de la Organización Mundial de la Salud.

«La cultura gay es global y está transformando la construcción del pensamiento moderno en todas las esferas sociales».

Para Frédéric Martel, autor del libro Global Gay, a través del prisma de la liberación gay es posible ver surgir el espíritu de la época. “Desde la mutación de las formas de vida, el individualismo sexual y social, la redefinición del matrimonio y la universalización de los derechos humanos”.

Si bien actualmente la homosexualidad es universal (en Europa y en América hemos pasado de la criminalización de la homosexualidad a la penalización de la homofobia), su reconocimiento no lo es. En países como Rusia, China o Arabia Saudita ser gay es todavía considerado un delito.

Afortunadamente, cada vez son más los lugares donde se izan esas características banderas de arcoíris: desde las line dances de los bares gays de cowboys en Chicago; las veladas gays de tango en Buenos Aires y de samba en Río; los equipos gays de Dragon Boating en Singapur; hasta los karaokes, los snacks y los love hotels gays en Tokio; los transexuales operados legalmente en Irán o la militancia homosexual árabe que reivindica la obra del poeta musulmán Abu-Nuwàs. No hay duda, la cultura gay es global y está transformando la construcción del pensamiento moderno en todas las esferas sociales.

Por qué está cambiando al mundo

  • La liberación homosexual generó nuevas perspectivas sobre los roles de género que antes eran fijos, lo cual representó la posibilidad de cuestionar y reflexionar sobre aspectos de la cultura occidental hasta entonces ignorados.
  • Al interior de la cultura musulmana, la homosexualidad ha trastocado de manera frontal a la sociedad árabe, con la separación de los sexos, las estructuras de solidaridad familiar, los códigos de honor, las sucesión de derechos y la división del trabajo.
  • En el terreno de lo privado, una las repercusiones que la revolución gay trajo, en conjunto con la apertura de la sexualidad en la década de los cincuenta y la llegada de internet, fue la transformación del imaginario social sobre la experiencia amorosa (incluida la sexualidad), así como los acuerdos y modelos alrededor de las relaciones entre hombres y mujeres.
  • Para la socióloga Eva Illouz, la multiplicación de los encuentros sexuales, la superación de las prohibiciones y lo mal visto, además de la reafirmación del individuo en el placer erótico, son formas que fueron perfeccionadas por los homosexuales.
  • Si el siglo XX vio aumentar el número de las mujeres que cobraron sueldos que les permitieron cierta autosuficiencia económica, el siglo XXI está siendo testigo de cómo el movimiento gay dejó de ser una revolución política para convertirse en una revolución cultural.
  • Si bien existe un “global gay”, también hay un “local gay”. Contrario a pensar que justo por este proceso globalizador de la cultura los gays en todas las partes del mundo se están volviendo idénticos, su arraigo cultural no se contrapone con su apertura.
  • La causa gay se convirtió en la bandera de la modernidad: el respeto a la libertad individual y la inclusión de las minorías; son parte de su discurso, promesas y aspiraciones.

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