Sayulita invita a relajarse y a no tomar las cosas demasiado en serio. Los habitantes y turistas se pasean por las calles con tablas de surf bajo el brazo.

Por Laura Uribe

 

El arte típico de la etnia huichol también está muy presente en el alma de Sayulita, en prácticamente todas las tiendas, restaurantes y establecimientos hay vestigios de este arte milenario y uno de los patrimonios más representativos de Nayarit. Los turistas canadienses –abundantes en esta época– dicen que vienen a México huyendo de las temperaturas bajo cero de Montreal, Calgary o Toronto.

Foto: Laura Uribe

El mayor atributo que tiene es que a pesar de estar completamente gentrificada por el asunto turístico, la ciudad no ha perdido el encanto de pueblo y las personas siguen fieles a las tradiciones culinarias y artesanales. Cilao Valadez, un artista huichol que llega a vender piezas en 15 mil dólares a clientes de todo el mundo, explica que su principal objetivo es mantener vivas estas expresiones artísticas, “yo ahorita le estoy enseñando a la tercera y cuarta generación; tengo estudiantes de todas las edades que tampoco quieren que esto muera”.

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Hijo de una antropóloga estadounidense y un artista huichol, Cilao aprendió el oficio de su padre desde muy niño y ahora vive por completo de la creación de estas obras que toman hasta nueve meses cada una. Ha expuesto en países de todo el mundo y el año pasado fue profesor invitado en la Universidad de Melbourne, Australia, para una residencia.

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Valadez, junto con otros artistas, fundaron una galería colectiva en donde exponen sus obras, las que consisten en artículos como aretes, pulseras, fundas para celulares y por supuesto las tradicionales esculturas tapizadas por completo con chaquiras. Su tienda suele estar llena de turistas, en su mayoría extranjeros.

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