Es difícil verle el lado malo a cualquier viaje, ¿cierto?… Por lo menos hasta que tenemos que pagar el hospedaje.

Por Doménica Díaz

Las altas tasas de alojamiento universales han impulsado la creatividad de aquellos que a pesar de todo se niegan a dejar de viajar. Así surgió Couchsurfing, una comunidad digital que se ayuda a conocer más sin tener que pagar por llegar a dormir a algún lugar.

Aunque cada uno proviene de un contexto singular, y quizá hasta contrastante al resto, todos comparten rasgos característicos que los identifican como uno. Relajada, abierta, creativa y curiosa; así es la anatomía del couchsurfer.

Defiende la colaboración

El couchsurfer sabe que la era en la que había que pagar por todo se acabó. Cuando se trata de intercambiar servicios con personas de cualquier parte del mundo, sabe lo que hace y, más importante aún, lo disfruta. ¿Low cost? ¿Couchsurfing?, ¿House swapping?, ¿Blabla Car? Estos términos los conoce de pi a pa.

Foto: Cris.
Es un ávido usuario del Internet
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El turismo colaborativo le debe su crecimiento exponencial al Internet. El couchsurfer no solo lo sabe, sino que lo aprovecha, dedicándole el tiempo necesario a navegar y comparar precios entre los innumerables buscadores que reúnen las mejores tarifas de vuelo, combinaciones de escalas y aeropuertos.

Foto: Thought catalog.
Carga solo lo estrictamente necesario

El couchsurfer pone la experiencia muy por encima de los bienes materiales, así que no le es difícil desprenderse de ellos si eso simplifica su próxima aventura. Con apenas 10 kilos de equipaje sobre el hombro, este tipo de viajero se pasea por el mundo tranquila y ligeramente.

Foto: Cortesía.
Es un entusiasta de la cultura global

Sesiones de tango en un teatro underground de Buenos Aires o recorridos por los bares clandestinos de Madrid… El couchsurfer ve en esta herramienta una gran alternativa para conocer y disfrutar el destino como un local y así aprovecha las actividades en la ciudad que sus huéspedes suelen organizar.

Foto: Jessica Souza.
Viaja a contracorriente

El couchsurfer le huye a las masas turísticas en temporadas altas, por lo que suele viajar durante los meses más tranquilos, aprovechando así los vuelos más baratos y las ofertas de hospedaje. Además, conoce los aeropuertos secundarios de los principales destinos y se mueve ágilmente por el transporte público.

Foto: Eduard Militaru.

Couchsurfing cuenta ya con 9 millones de usuarios registrados en más de 120 mil ciudades, dando un amplio abanico de opciones a los incesantes viajeros.