En una apuesta de la Secretaría de Turismo por modernizar, activar y mantener la oferta turística de México, surgieron los Pueblos Mágicos.

Por Dalia Cárdenas

En teoría, la denominación de Pueblo Mágico la obtiene aquel que presenta una alternativa diferente para los turistas, gracias al simbolismo de sus construcciones, las historias y leyendas que las rodean, así como sus manifestaciones sociales y culturales.

Sin embargo, distintos factores han dificultado la consolidación de algunas comunidades que, sea por la inseguridad que se vive en sus calles, el deterioro de sus edificios o la empobrecida oferta cultural, no logran reflejar ni hacer honor al casi desgastado término de Pueblo Mágico.

Cosalá, Sinaloa

Cosalá obtuvo su denominación en 2005 gracias a sus palmerales, sus fachadas blancas y sus fiestas populares dedicadas a Santa Úrsula, pero desde entonces se ha convertido en una de las poblaciones más violentas del país, de mano del narco. Esto ha traído consigo un abandono cultural, y hoy Cosalá no tiene ninguna propuesta atractiva que ofrecer a sus visitantes.

Foto: Visit México
Mier, Tamaulipas
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Sus edificios del siglo XIX y las leyendas populares que surgieron aquí le valieron la denominación de Pueblo Mágico en el 2006. Pero Mier también ha sido víctima de la violencia del narco. Tanto, que sus habitantes han huido a municipios cercanos y desde 2010 este es un pueblo fantasma.

Foto: Visit México
Tlalpujahua, Michoacán

Por su silueta virreinal y sus talleres de artesanía con vidrio soplado, barro y plumas, Tlalpujahua fue declarado Pueblo Mágico en 2005. Poco a poco el pueblo se ha ido vaciando, una vez más a causa del narco, descuidando sus espacios públicos y empobreciendo la oferta de consumo.

Foto: Visit México
Malinalco, Estado de México

Malinalco es Pueblo Mágico desde 2010 gracias a su arquitectura colonial, su cercanía a algunos santuarios y el paisaje natural que lo rodea. Aquí no ha sido la violencia, sino el abandono el que ha empobrecido a este pueblo, que hoy tiene construcciones descuidadas y muy poca oferta gastronómica y cultural.

Foto: Visit México