La primera vez que supe de Colombia fue por los textos de García Márquez. Me imaginaba los colores de sus calles, la gente que por ellas caminaba, sus sonidos cotidianos y la comida de sus mesas.

Hoy, después de una semana recorriendo tres de sus ciudades principales, puedo decir que mi imaginación se quedó corta, pues todo el realismo mágico de Colombia te invita a no irte nunca.

PARTE 1: CARTAGENA DE INDIAS

La “Ciudad amurallada” se encuentra a orillas del Caribe, a sólo una hora y 50 minutos en avión desde Bogotá. Desde que llegas, percibes el aire cálido del ambiente y una combinación arquitectónica que mezcla lo antiguo y lo moderno, todo sobre un mismo malecón.

¿Dónde quedarte?

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Prácticamente puedes escoger entre dos opciones: o te hospedas en un hotel tradicional en el centro histórico o en las torres hoteleras cercanas a la playa.

Lo más recomendable es hacerlo en el barrio de Getsemaní, también conocido como la “Zona Rosa”, porque es el epicentro de la fiesta cartagenera. Entre sus calles no sólo encuentras los principales lugares para pasar un buen rato, muros que se han convertido en un espacio de exposición de artistas urbanos y restaurantes imperdibles, sino uno de los mejores hoteles boutique de la ciudad, el Armería Real Luxury Hotel & Spa, un verdadero apapacho al corazón de los viajeros. Cada uno de sus espacios está adaptado a los gustos más exigentes y todos sus detalles reflejan el alma de Cartagena. Ver la ciudad desde su terraza, mientras nadas en la alberca, es una experiencia que nunca olvidarás.

 

http://www.armeriarealhotel.com/

¿Qué hacer y visitar?

Dicen que la mejor manera de conocer un lugar es con los pies, así que hay que ir preparados para caminar desde el alba hasta el anochecer.

  • Observa

No olvides ver todas las fachadas de tu recorrido, TO-DAS, porque cada una cuenta su propia historia, desde cómo las viejas construcciones de madera y la naturaleza siguen resistiendo el paso del tiempo, hasta cómo se han convertido en espacios para los puestos de comida, suvenires y palenqueras (vendedoras de frutas y dulces típicos vestidas de colores que llegan todos los días provenientes de San Basilio de Palenque, la cuna de la afrocolombianidad).

Si los pies no te dan, puedes recorrer las calles empedradas en un carruaje tirado por caballos, donde el conductor te va a ir contando datos curiosos (el viaje oscila entre los 40,000 a 80,000 pesos colombianos, algo así como 250-470 pesos mexicanos, dependiendo qué tan vivo te pongas en la negociación).

  • Recorre la muralla

Puedes tener una buena dosis de historia si caminas toda la estructura que rodea la ciudad, pues desde ella es posible ver la cúpula de la Catedral de Santa Catalina de Alejandría, el imponente Teatro Heredia, el Palacio de la Inquisición o puedes bajarte a visitar el Claustro de la Merced, donde se encuentran las cenizas de Gabriel García Márquez. Si la recorres de punta a punta llegas a la Torre del Reloj, uno de los sitios más emblemáticos y lugar de reunión para salir de fiesta, pues en los portales que lo rodean se encuentran diversos bares y salones de baile.

  • Disfruta el atardecer

Un must en Cartagena es ver la puesta de sol desde alguno de los puntos de la muralla. El lugar más famoso para hacerlo es el Café del Mar, donde puedes pedir una cerveza mientras escuchas un grupo en vivo, o desde el Castillo San Felipe de Barajas, un fuerte de 1657 que se encuentra en el cerro de San Lázaro, una ubicación privilegiada que permite tener una increíble vista panorámica de toda la ciudad.

  • Mete los pies al mar

Si lo que buscas es playa, toma un tour por Playa Blanca y las Islas Corales del Rosario, un Parque Nacional constituido por 25 hermosos islotes donde puedes hacer snorkel y ver los arrecifes que los rodean. Los tours salen muy temprano desde el muelle La Bodeguita (donde, aparte del costo del paseo, es obligatorio pagar un impuesto gubernamental que se usa para conservación y cuidado de las especies marinas). Un consejo: ten cuidado con los vendedores de la playa porque mientras te hacen la plática, te empiezan a dar a “degustar” cangrejos o a mostrarte un aceite para el cuerpo que, cuando menos te lo esperas, termina en un masaje que, por supuesto, te cobran al final junto con una docena de cangrejos.

¿A dónde rumbear?

La vida nocturna de Cartagena es una de las más variadas, pues llegas a encontrar lugares “crossover”, que significa que tocan todo tipo de música, hasta lugares especiales para bailar salsa cubana, cumbia, bachata, merengue, reguetón y, por supuesto, vallenato. Tres de los lugares más recomendables y tradicionales para pasar la noche bailando salsa son Café Havana, Quiebra Canto y Donde Fidel. Si lo que te gusta es algo más variado prueba La Movida, Bazurto Social Club, Mister Babilla, Tu Candela o Fragma.

¿Qué pasa si combinas buena música y ruedas? Pues una “Chiva rumbera”, un autobús que recorre la ciudad en medio de un contagioso escándalo y aguardiente. Está decorada con luces y colores brillantes, trae música a todo volumen y dentro se sirven bebidas ilimitadas durante todo el recorrido. Hay pista para bailar, además de paradas en una o varias discotecas y en diferentes puntos de la muralla para tomar fotos.

¿Qué comer?

La variedad de sabores con los que cuenta Cartagena es apenas comparable con los colores que la decoran, y lo mejor de esta oferta es que la puedes encontrar en la calle o en la plácida mesa de un restaurante.

Prueba todos y cada uno de los “jugos” que te pongan en frente, porque están hechos con frutas típicas de la costa, como la feijoa (nuestra favorita), el lulo, el corozo, la uchuva y muuuchos más. Ojo: al pedirlo siempre especifica si lo quieres a base de leche (lo que para nosotros sería un “licuado”) o de agua, porque por lo general lo sirven con la primera. Refréscate con un agua de panela, hecha con panela o piloncillo y limón, la cual puedes degustar en Se volvió Prisprí. O si prefieres algo más calientito ordena un “tinto”, café americano endulzado con piloncillo, o un “aromático” (té) de tu sabor favorito.

En cada esquina encontrarás puestos establecidos o móviles para comer un delicioso coctel de camarón, el cual preparan con la famosa “salsa rosa” (cátsup, mayonesa, vinagre de ajo, vinagre de vino, jugo de limón y cebolla), o asadores que venden banderillas de carne, pollo y chorizo, que puedes ir comiendo mientras recorres la ciudad.

Si quieres probar comida 100% cartagenera tienes que visitar Restaurante Candé, ubicado en pleno corazón de la ciudad amurallada. Cada uno de sus platillos recrea los sabores dulces característicos de esta cocina, los cuales obtienen magistralmente de mezclas con coco, panela y plátano. Entre la variedad de los platillos de su menú se encuentra el ceviche al coco, el robalo (cocinado en leche de coco y vegetales, con guarnición de arroz al coco negro) y (también nuestro favorito) la posta cartagenera (carne de res cocinada a fuego lento con reducción de panela, especias, vegetales y vino tinto, acompañada de arroz de coco y plátano), un clásico que una vez que lo pruebes no dejarás de extrañar.

 

www.restaurantecande.com

Ahora bien, si lo que buscas es una velada romántica a orillas del mar, visita Marea by Rausch, dentro del Centro de Convenciones. La luz de la luna será tu mejor acompañante para degustar un pulpo a las brasas, una mojarra frita a la cartagenera con arroz al coco, plátano y hogao o una torre de cangrejo y guacamole con salsa de mango.

 

www.mareabyrausch.com

Para cerrar con broche de oro y con una vista nocturna espectacular, haz una reservación en Alyzia, la terraza del hotel Movich. Cuentan con un paquete llamado “Experiencia Alyzia” que incluye una entrada, un primer plato, el plato fuerte, postre, vino y café, que resulta más que adecuado para conocer la oferta de este restaurante.

 

http://alyzia.com.co