El movimiento #MeToo ha agregado a un detractor más a su lista: el cineasta austriaco Michael Haneke, quien de plano lo considera una cacería de brujas.

Por Renata González

 

El dos veces ganador de la Palma de Oro en el Festival de Cine de Cannes, compartió su sentir sobre este tema al periódico austriaco Kurier, al que dijo: “Este nuevo puritanismo que odia a los hombres, que viene a raíz del movimiento #Metoo, me preocupa”.

Desde su punto de vista, no solo los productores o directores, sino también las historias podrían verse afectadas si el movimiento #MeToo sigue creciendo. “Como artista, uno empieza a estar confrontado al miedo ante esta cruzada contra cualquier forma de erotismo. El imperio de los sentidos, de Oshima, una de las películas más profundas sobre la sexualidad, no podría filmarse hoy”, advirtió Haneke.

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Al igual que muchos de sus colegas, actrices y actores, el creador de Amour (cinta que recibió dos nominaciones al Oscar en 2012), condena todo tipo de abuso.

Foto: Getty Images

“Esto no tiene nada que ver con el hecho de que cada ataque sexual y cada ataque violento, ya sea contra mujeres u hombres, se condene y se castigue, pero la caza de brujas debería dejarse en la Edad Media. Esta histeria y las condenas sin proceso a las que asistimos hoy me parecen repugnantes.

“La caza de brujas debería dejarse en la Edad Media”.

“[Esta]caza de brujas hace cada vez más difícil un debate sobre un tema tan importante. No quiero saber cuántos de estos cargos relacionados con incidentes de hace 20 o 30 años son principalmente declaraciones que tienen poco que ver con la agresión sexual”, comentó.

Y claro, el director sabe que arriesga y mucho, al expresar su rechazo a #MeToo. “Puedo imaginar lo que se leerá en la red después de esta entrevista: ‘Haneke, el cerdo machista'”, concluyó.