Gustav Klimt falleció el 6 de febrero de 1918, a los 55 años, y con estas obras lo recordamos.

Por Enrique Navarro

 

Dedicado casi por completo a la figura femenina, el pintor austriaco Gustav Klimt falleció el 6 de febrero de 1918, a los 55 años, dejando un legado sólido en su sello.

Los dorados y ornamentos le pertenecieron en su andar por el historicismo, el expresionismo y la Secession. Con estas obras, recordamos a Gustav a cien años de su fallecimiento.

“El Beso”
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180 x 180 cm. Estas son las medidas de la obra maestra del pintor, una de las pocas en las que el austriaco incluyó una figura masculina. Fue realizada con láminas de oro y estaño. La pieza, creada en la decadencia del artista, fue expuesta por primera vez en 1908.

Foto: Cortesía
“Retrato de Emilie Flöge”

Esta diseñadora de modas y empresaria era musa y compañera de Klimt; 12 años mayor que él, vivieron juntos durante dos décadas aunque nunca se casaron. La pieza, de 181 x 84 cm, se encuentra en Viena.

Foto: Cortesía
“Retrato de Adele Bloch-Bauer I”

Considerada una de las obras más caras de la historia, este trabajo 138 x 138 cm, fue completado en 1907. La obra fue adquirida por 135 millones de dólares y actualmente reside en Neue Galerie de Nueva York.

Foto: Cortesía
“El Árbol de la Vida”

Aquí, Gustav expuso los tópicos de su fascinación. Están representadas la sabiduría, la muerte y la mujer. Se trata de un friso de nueve tablas, de 195 x 102 cm, encargado por el millonario Adolphe Stoclet.

Foto: Cortesía
“Muerte y Vida”

Este antagonismo se ve sustentado en los fríos y cálidos del autor. Fue creada en 1910 y muestra todas las etapas del ser humano. Es parte del Museo Leopold de Viena.

Foto: Cortesía