¿Cuándo dejaste de ser tú? | S1ngular
Opinión

¿Cuándo dejaste de ser tú?

¿Cuántas veces has escuchado esta horrorosa frase: “…encuéntrate a ti mismo”? Te aseguro que más de mil. Y, ¿a poco no?, es desagradable cada vez que esa persona (que además se siente con la autoridad moral de recordártelo) te lo dice. Saber que no te has encontrado. ¿Encontrarme?, ¿qué, acaso me perdí?

Qué desagradable resulta saberte extraviado y más cuando no sabes hacia dónde caminar. ¿Te ha pasado? ¿O acaso eres de los que acuden con algún brujo o chamán para que te oriente porque ya recorriste todos los terapeutas que te recomendaron tus amigos y ni así regresa a ti la paz interior? Claro, si es que alguna vez la has sentido. Lo bueno de todo esto es que más de las personas que te imaginas se encuentran en la misma situación que tú.

Aunque no lo creas, permitirte ser tú se vuelve un poco complicado. Y lo es porque implica renunciar a ser lo que los demás quieren que seamos. ¿Cuántas veces has aceptado que te llenen de nuevo el plato cuando no te gustó o simplemente ya estás satisfecho? Lo hacemos para que quien cocinó “no sienta” que no te gustó su comida, ¿y qué crees?, el botón de tu pantalón lo traes tatuado en la panza, no puedes respirar a gusto, no te cabe ni el suspiro y lo peor es que ahí mismo tal vez tengas que correr al baño o ¡acampes toda la madrugada en el tuyo!

«Encontrarte a ti mismo requiere de un trabajo personal constante, que va más allá del deseo de cambiar».

Si no puedes decir “no, gracias”, ¿cómo pretende tu amigo que te encuentres a ti mismo? Lo más probable es que a ti ¡ni se te había ocurrido ir en tu búsqueda! Qué fácil es hablar de tus defectos, ¿no? Pero es más difícil hablar de tus virtudes: ¿las conoces?, ¿cuánto tiempo más podrás seguir concursando pa’l puesto? Para el de amigo, novio, jefe, hijo… La mejor parte es que no te quedaste con ninguno; vaya, ¡ni un premio de consolación te llevaste!

¿Sabes por qué? Te olvidaste de ti mismo. Esa es la noticia que hoy te tengo: ¡tu amigo tiene absolutamente toda la razón! ¿Hace cuánto tiempo dejaste de elegir dónde comer?, ¿te atreves a decirle que no a tu empleado, a tu madre, a tu pareja, a tus hijos?, ¿cuántas veces has comprado lo que no necesitas?, ¿te vistes como te gusta a ti o a le gusta a tu pareja?, ¿de cuántos lugares te has querido ir y la pena te hace quedarte ahí?

Podría hacer mil preguntas para que me respondas la trillada frase con la que comencé, pero, sólo haré una: ¿cuándo dejaste de ser tú? Encontrarte a ti mismo requiere de un trabajo personal constante, que va más allá del deseo de cambiar. Requiere disciplina, porque querer cambiar es solo el principio de un proceso para llegar a la meta, y no la meta en sí misma.

Pero puedes iniciar por hacer las cosas que te gustan. Ser tú es decir “no” cuando no quieras, es comer hasta donde tú estómago pueda, es no compartir palomitas en el cine si no se te da la gana, es demostrarte a ti mismo que te respetas, no demostrárselo a los demás, es seguir con lo que te hace feliz, con lo que te saca una sonrisa… Pero, ¿todavía recuerdas lo que te hace feliz?