Opinión

¿Cuál es el precio de la soltería?

Todos dicen que ser soltero es lo de hoy: una etapa increíble para hacer todo a rienda suelta, el momento para viajar, conocer personas y experimentar cosas nuevas (lo que sea que eso signifique). Y no discuto eso. Como un soltero empedernido, creo que todo lo anterior es verdad, pero también es cierto que este estado civil tiene un precio que pocas personas están dispuestas a pagar.

No estoy hablando de un precio que se pueda saldar con dinero, ni mucho menos con una tarjeta de crédito a meses sin intereses. Hablo de un precio intrínseco: la presión social por no tener pareja.

Vivir en una sociedad donde se privilegia la vida de pareja, tiene como consecuencia la serie de preguntas incómodas en reuniones como “¿y el novio para cuándo?”, “se me hace que tú ya no sales ni en rifa”, “mejor tu prima Queta ya se casó antes que tú, ¿no te vas a animar?”, “amiga, ya le dije a Fede que te presente un amigo, me da cosita verte sola”. Esas son sólo algunas de las 1,497 frases que las personas solteras tienen que escuchar, sólo por el hecho de elegir no estar con alguien.

«Este estado civil tiene un precio que pocas personas están dispuestas a pagar».

Es cansado explicar una y otra vez que estamos en un momento en el que no queremos tener un compromiso con alguien más o que simplemente disfrutamos de nuestro estilo de vida singular. ¿Es muy difícil de entender?

Con la soltería de “moda” quedaron atrás esos años en los que era aterrador escuchar la pregunta “¿tienes novio/a?” porque contestar “no”, era sinónimo de ser el patito feo del cuento, el apestado. Hoy la gente vive su soltería sin empacho, no por complacer a los demás, pero ahí está otra vez el precio a pagar: llega el domingo por la tarde, el lunes festivo en el que nadie te contesta por Whatsapp y estás sólo tú, tu cama y Netflix. Un fin de semana suena bien, pero cuando ya no hay otro plan más que ese… extrañas a alguien que te dé batalla, alguien que te diga quítale, cámbiale, vamos a ver mi serie favorita o que te interrumpa a besos.

En ese momento de soledad, la soltería no es como la pintan en las películas. Es en ese instante es cuando la soltería comienza a tener sabor amargo, quizá es sólo un instante, pero deja ese saborcito mientras seguimos viendo House of Cards.

Ser soltero, como todo en esta vida, tiene un precio que se paga de diferente manera. Pero estarán de acuerdo conmigo: tiene muchos, muchos más beneficios.