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Viajes

Canadá enamora

La canoa en Canadá forma parte de la simbología cultural de la historia del país, ya que fue el uso de esta embarcación lo que le permitió al explorador y navegante francés Samuel de Champlain continuar su ruta durante la colonización francesa de América.

Por ello, la canoa significa más que sólo un bote pequeño, es una muestra del imaginario de un país que se mueve –y navega– por sí mismo, que trabaja para sí mismo, que cuida de sí mismo, de su gente, de su miel de maple, de sus políticas exteriores, de su amistad con los extranjeros, de su arte, su nieve, sus festivales de jazz, sus auroras boreales. Canadá es un destino y una nación que sale a flote sin importar si afuera, en el resto del mundo, llueve fuego o hielo.

Aunque para muchos volar a Quebec o Montreal en invierno pudiera despertar un terror absoluto por las bajas temperaturas, estos dos destinos sólo pueden conocerse a profundidad en temporada invernal.

Quebec te hace sentir acompañada. Al amanecer, cuando la nieve empieza a caer, escuchas los afables “bonjour” que cada quebequense te da al encontrarlos en las aceras y edificios históricos, recordándote porqué ésta es una de las mejores ciudades del mundo para el turismo y los inmigrantes latinoamericanos. El ranking The Best Destinations for New Immigrants 2016 que realizó el sitio MoneySense, encontró que el 36% del total de la población de Brossard, en Quebec, es inmigrante, y es que la calidad de vida de la que gozan los extranjeros es inimaginable.

Como todo romance comienza por el estómago, para empezar a explorar las delicias gastronómicas de los quebequenses, uno de los lugares idóneos para degustar el desayuno es la panadería local Café-boulangerie Paillard, un lugar icónico de Quebec en donde, desde que entras notas la inspiración parisina, con su barra de pan artesanal, postres y macarrones que evocan un paraíso en colores pastel.

Para experimentar el sabor dulce de la región, visita alguna de las tiendas que forman parte de la cadena Queues De Castor, donde sin dudarlo debes probar el producto más famoso de la pastelería canadiense: los beavertails (colas de castor, por su forma). A este postre de masa alargada le puedes untar distintos ingredientes, como canela o chocolate.

Por su parte, Montreal, que forma parte de la provincia de Quebec, es conocida como la única zona francófona (donde se habla enteramente francés) de América del Norte.

Montreal esconde un mundo subterráneo. Dado el clima extremo que enfrenta Canadá por temporadas, en la ciudad se puede vivir sin la necesidad de salir al frío, ya que cuenta con un total de 33 kilómetros de túneles que la recorren y conectan. Puedes ir de shooping, ir a comer en los mejores restaurantes, tomar el metro o disfrutar de la vida nocturna sin salir de los túneles. Inimaginable, ¿cierto?

Además, la producción cultural de Montreal es tal, que al año se llevan a cabo alrededor de 100 festivales de distintas disciplinas. Uno de los más famosos es el Festival de jazz, el cual se celebra a finales de junio y cuenta con el récord Guiness por ser el evento de este género más importante del planeta.

La calidez de los habitantes de Montreal te hace sentir como si sus -15ºC no existieran. La basílica Notre-Dame, las pastelerías, las calles repletas de los murales de arte urbano más reconocidos en el mundo, los parques, mercados y las colas de castor, e incluso la Rue Sainte-Catherine –que es la calle más comercial de la urbe–, tienen un encanto local que te hacen pensar que estás parado en uno de los mejores rincones del globo terráqueo.

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