Ateísmo 2.0: toma lo mejor de cada religión | S1ngular
S1NGULAR

Ateísmo 2.0: toma lo mejor de cada religión

Cuando se piensa en ateísmo, uno de los errores más graves es creer que está -o debería estar- totalmente desligado de cualquier manifestación religiosa.

Alain de Botton, escritor y filósofo suizo, propone una actualización de lo que hoy conocemos por ateísmo y la llama, sencillamente, ateísmo 2.0, una propuesta que parte de dos premisas bastante simples. En primer lugar: No existen los dioses ni los ángeles ni cualquier especie de entes sobrenaturales; en segundo lugar, la gran novedad: tomar lo mejor de las religiones para incorporarlo a un estilo de vida totalmente ateo.

Porque sí, le pese a quien le pese las religiones están ahí, siempre presentes, formando parte de nuestra vida diaria, de nuestra cultura e identidad; y así como tienen sus fallas, también están cargadas de una belleza indescriptible y de elementos bastante útiles que pueden ser aprovechados sin temor a caer en las redes de la devoción.

En primer lugar, Botton habla de la educación, un aspecto al que las sociedades prestan demasiada atención porque “nos hace más nobles y mejores seres humanos”, ¿pero dónde quedan la moralidad de las personas que llenan la cabeza de conocimientos pero no de espiritualidad (que ojo, no es lo mismo que religiosidad)? Creemos que no necesitamos ayuda, que lo único que nos hace falta es aumentar datos e información, pero estamos equivocados.

Otro aspecto que Alain pretende recuperar es el sermón como construcción retórica que, al contrario de la conferencia, que sólo busca brindar información, busca cambiarnos la vida a través del apoyo moral y espiritual.

Los oradores religiosos tienen bien estudiada la retórica; cuentan con una capacidad persuasiva bastante pulida que tiene el carácter de mover a su auditorio desde los rincones más profundos del alma; una excitación que el receptor explota a través de un ¡amén!, fuerte y claro, que podríamos redirigir a discursos con mayor utilidad.

Finalmente, el arte. Concebimos la creación artística como algo incomprensible y abstracto y, desde el inicio, nos limitamos a encontrar un verdadero significado de la obra, pero “las religiones tienen una actitud mucho más sana con el arte”, menciona Alain, “no tienen problema en decirnos de qué se trata”. Si bajáramos un poco al arte del pedestal en que lo hemos colocado, tendríamos un contacto mucho más directo con ella y le daríamos de nuevo su carácter didáctico y sentimental. Así, el arte sería por fin esa herramienta para mejorar la sociedad que siempre ha querido ser.

×