Antes de ti, todo era distinto…. | S1ngular
Opinión

Antes de ti, todo era distinto….

Cuando llegaste, mis ojos se abrieron como un hueco en el cielo después de la tormenta, y me diste la pista de que eras tú. tuve un pista, la pista que me hizo iniciar el camino hacia ti: tu sonrisa.

No sabía qué hacer: si llegar a la plática y ocupar un segundo lugar o quedarme desde atrás observando qué pasaba. Me acerqué al grupo, y poco a poco la fui sacando para estar solos; la miré de nuevo a los ojos y mientras platicaba con ella, en mi mente sólo rondaba una frase: no te dejaré nunca, quiero estar a tu lado.

En ese entonces, la conquista era toda una empresa llena de simbolismos, paciencia, nervios y detalles. Para quienes tienen por lo menos treinta años, recordarán que llamar a tu amada era toda una proeza: teclear lentamente el número y escuchar el “ring, ring, ring” rogando que te contestara ella.

A los hombres nos ponía muy nerviosos que contestara el papá o el hermano mayor, quienes eran serios y celosos. Finalmente cuando te la comunicaban sentías un alivio parecido a haber cruzado un río en tempestad.

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Las visitas a su casa eran una cosa similar: primero había que llegar con una flor que no sabías donde esconder, como si estuvieras pasando algo prohibido por la aduana. Al entregársela, ella te sonreía y te daba ese abrazo mágico, para luego ir a la cocina por un florero y colocarla en la sala. Esa flor en la sala era como poner tu bandera al llegar al Everest.

Era típico que ella se tardara en bajar y mientras llegaba el papá para dialogar contigo… en ocasiones era como un interrogatorio de la PGR, donde tenías que demostrar en poco tiempo qué tan buen candidato eras para su hija, teniendo que sortear todo tipo de preguntas sobre fútbol, cultura e incluso contexto político-económico. Cuando tu amor por fin bajaba, era como cuando llegaba tu abogado a pagar la cuota y sacarte de los separos. Meses después hablar con los papás cuando ya había conexión y confianza, se volvía algo agradable, ellos llegaban a ser tu mejor aliado.

¿Recuerdas que demostrarle tus sentimiento a tu novia o novio era todo un arte y técnica?

Hacer casetes con las canciones que le dedicabas podía tomarte más de cuatro horas, era crear una artesanía musical. El proceso era sacar todos los casetes donde estaban esas canciones, hacer una lista procurando que los tiempos de todas las canciones no rebasaran la capacidad del casete. Ya que lo tenías debías apretar sincrónicamente el botón de Play y el de Rec en ambas caseteras, estando justo a tiempo para cuando acabara la canción.

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Otro gran regalo era escribirle una carta romántica o de perdón cuando hacíamos algo malo… Las cartas se hacían a puño y letra, donde el mayor temor era equivocarte en una palabra o frase porque tendrías que tacharla o escribir de nuevo la carta. Escribir era un momento sagrado, donde ponías música para inspirarte y trababas de expresarle de la forma más romántica, persuasiva y clara, todo lo que tu querer o dolor buscaba expresar… Todos llegamos a ser poetas.

Sacar a bailar a la niña que te gustaba era otra gran proeza, llena de valor y a la vez inseguridad por que te dijeran “no, gracias” y volvieras a la mesa de tus amigos con el letrero de “looser”.

Pedir que fuera tu novia, podías planearlo inclusive meses antes. Todo tenía que coincidir y ser perfecto: las palabras, tu fundamento, el lugar y momento idóneo. Inclusive algunos solían practicarlo frente al espejo. Después del ¡sí acepto! Sentías que el mundo era tuyo seguido de un beso sutil que sellara esa unión de amor…

Así eran las cosas antes de ti, tecnología. Whatsapp, Facebook, Tinder, Happen… Ahora todo eso ya no existe, la gente sale con dos o tres al mismo tiempo, cuando haces una carta romántica o escribes alguna frase de corazón o de pasión eres un intenso o intensa… ¿Dónde quedó toda esa magia y aventura de conquista?

¿Qué nos pasó? ¿Podremos rescatar algo de ello?