Psicología

Amistades tóxicas. Razones para terminar una relación amistosa

A los 12 años le dijiste: “Seremos amigos por siempre”, y era en serio. También afirmaste que de grande querías ser astronauta y que los pantalones acampanados jamás pasarían de moda. Luego creciste y te diste cuenta de que las cosas (y las personas) tienden a cambiar. Como tu amistad, por ejemplo.

Tu amigo, tal vez, se mudó a otra ciudad. Tal vez, en lugar de acompañarte a conciertos de rock, ahora sólo escucha ópera folk. Tal vez, alguno de ustedes actualizó su estado civil y ya no tiene tiempo para al otro porque está todo el tiempo con la pareja. O, tal vez, tú cambiaste y lo que esperas de una amistad ya no es lo mismo que lo que esperabas a los 12.

Cortar con un amigo ni se dice ni se hace fácilmente. Es una decisión que te sentencia a encargarte de un corazón roto y varios litros de helado… pero, cuando la relación ya no es constructiva, es mejor decir adiós.

Por qué cortar

Así como hay razones para terminar una relación amorosa, hay muchas para acabar con una amistad. ¿Tienen una relación sana y recíproca? ¿Te sientes cómodo cuando estás con tu amigo? ¿Son cercanos aun si viven en distintos lugares? ¿Tu amigo te apoya en tus metas?

Si tienes amistades destructivas, seguramente eres más propenso a la depresión y la ansiedad.

Jeffry A. Simpson y Sisi Tran, investigadores del Departamento de Psicología de la Universidad de Minnesota, descubrieron que las amistades ayudan a satisfacer necesidades básicas del ser humano, entre ellas la de ser feliz. Se dieron cuenta de que la calidad y estabilidad de estas relaciones también afectan la salud. Es decir, que si tienes amistades destructivas, seguramente eres más propenso a la depresión y la ansiedad.

A quién cortar

1) Al amigo que ya no sabe ni cómo se llama tu perro.
Iba contigo en la primaria, su mamá y la tuya eran íntimas compañeras de chisme e incluso su familia te ha invitado a más de un viaje vacacional. El problema es que ya no tienen nada en común, no saben mucho el uno del otro y sus conversaciones siempre terminan en un “hay que vernos” que sólo te hace sentir culpable.

2) Al amigo que sólo pide favores.
Que los amigos soliciten ayuda es normal. Pero que sólo te hablen para pedirte favores (y ellos no estén cuando necesites su ayuda), no lo es. Si, cada vez que hablas con tu amigo, te pide prestado dinero para la renta, tu coche para impresionar a una chica, el teléfono de tu jefe para pedirle trabajo, que lo cubras en su chamba para ir a la entrevista que le concedió tu jefe y luego no regrese tus llamadas… probablemente te esté usando.

Sólo tú puedes darte cuenta si la relación con tu amigo sigue siendo respetuosa, recíproca y constructiva y, si no lo es, terminarla.

3) Al amigo eternamente deprimido.
Los amigos están en las buenas y en las malas, pero éste sólo tiene malas. Sabes que, cuando lo veas, hablarán horas de todo evento del que ha sido víctima… Hasta a ti te deprime. Es amante del drama y siempre tendrá un nuevo problema en puerta con el cual espera atormentarte.

4) Al amigo bully.
Es tu amigo, ¿o no? El caso es que nunca te sientes cómodo cuando estás con él. Te hace bromas, se burla de ti, te humilla, te critica… pero, cuando le dices cómo te sientes, te contesta que “no seas sentido” y que “es de amigos”.

5) Al amigo mentiroso compulsivo.
Le encanta exagerar todo lo que le pasa y te has dado cuenta de esto más de una vez… porque tú también estabas cuando perdió la llave de su departamento y no, no se trepó al quinto piso para meterse por la ventana del vecino. Después de tantas mentiras, tu confianza en él es casi nula.

Cómo cortar sin ahogarse en el drama

1) No eres tú, soy yo. Concéntrate en expresar claramente tus sentimientos y tus necesidades. Sé honesto y no intentes culpar a la otra persona. El problema no es tu amigo, es la amistad que no funcionó.

2) Estar en el mismo canal. Escucha lo que tu amigo tiene que decir para que ambos lleguen a una conclusión y sepan exactamente por qué están terminando. Evita cualquier malentendido y hagan todas las preguntas que tengan.

3) Poner límites. ¿Quieren seguir en contacto? Tal vez decidan enviarse correos en fechas importantes, tomarse un café en sus cumpleaños o de plano cortar la comunicación. En cualquier caso, los límites deben ser claros.

4) El duelo. Es normal sentir dolor al terminar una relación. Distráete, participa en nuevas actividades, consiéntete y aprende sobre ti. No tardarás en admitir que la decisión fue para el bien de ambos.

“Amigos por siempre” es una linda frase, pero una amistad verdadera no es necesariamente eterna y no todas las personas que entran en tu vida están destinadas a quedarse. Sólo tú puedes darte cuenta si la relación con tu amigo sigue siendo respetuosa, recíproca y constructiva y, si no lo es, terminarla. Después de todo, no puedes cambiar a la gente que te rodea, pero sí decidir rodearte de gente diferente.