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6 frases que tus hijos NUNCA deben escuchar

Ser padres no es sencillo. En lo que a educación corresponde, todo el tiempo nos preguntamos si enseñarle tal o cual cosa es correcto, e incluso después de tomar una decisión cuestionamos si es lo mejor que podemos hacer por ellos. ¡Tranquilos! Es válido tener errores, siempre que estemos dispuestos a reconocerlos y a intentar ser mejores, siempre.

Por ello, si en algún momento te has descubierto diciendo alguna de estas frases, replantea en qué momentos y con qué intención las has dicho, y esfuérzate por evitar que aparezcan.

1.Tenme confianza, soy tu mejor amigo.

Esto no es verdad, eres su mamá o papá, y eso quiere decir que entre ambos existe otro tipo de vínculo. Por supuesto, de ti depende que sea una relación llena de comunicación y confianza, pero un amigo no tiene tu criterio ni la autoridad para intervenir en caso de que sea necesario.

2. ¿Eres tarado(a) o qué?

Ningún insulto es válido, ninguno. Si tu hijo crece acostumbrado a este tipo de agresiones, cuando sea adulto no podrá defender su integridad ante nadie, porque ni siquiera se sentirá ofendido; ¿te imaginas?

3. Si no me dices, no te puedo ayudar.

Hay situaciones que para los niños pueden resultar vergonzosas y, es necesario reconocer, que la mayoría de las veces, los padres están fuera de contexto de lo que sucede. Si el niño se rehusa a platicar contigo, puedes buscar apoyo de alguna persona de cercana con quien tu crío se sienta en confianza (un tío o sus abuelos) o de un especialista. No dejes pasar el incidente, pero tampoco lo fuerces.

4. No vas a la escuela a hacer amigos, sino a estudiar.

¿Tienes idea de cuánto puede limitar su capacidad de socializar?

5. Luego me platicas, ahorita tengo muchas presiones.

Por trillado que suene, es importante que recuerdes que tu hijo es una prioridad. Su educación y formación como persona requiere de tu apoyo y atención, especialmente en sus primeros años. No se trata de dejar a un lado tu vida profesional o de descuidar la relación con tu pareja, sino de buscar el mayor equilibrio posible, en donde logres hacerlo sentir siempre presente.

6. Ojalá fueras como…

Ten cuidado con estas referencias. Si lo que quieres es que tenga ciertos modelos favorables a los cuales aspirar, regálale un libro o llévalo a ver una película en donde se reflejen las conductas que te gustaría que adoptara y permite que lo asimile por sí mismo. Poner expectativas que quizá ni siquiera corresponden a su personalidad sólo le hará sentir que no está a la altura de lo que quieres y enfrente problemas de autoestima.

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