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Sexualidad

4 consecuencias de fingir un orgasmo

Fingir orgasmos ha sido una práctica bastante común en hombres y mujeres desde siempre. Se sabe, por ejemplo, según datos de un estudio realizado en la Universidad de Kansas, que uno de cada cinco hombres con vida sexual activa ha fingido al menos un orgasmo y que, en el caso de las mujeres, menos de la tercera parte logra llegar al clímax durante el coito.

Las razones para hacerlo son muchas. Desde no herir los sentimientos de la pareja hasta terminar el acto lo antes posible. Para algunos puede ser una práctica frecuente y en apariencia inocente, pero pocos saben los problemas que esto puede traer a la vida sexual individual y en pareja.

Aquí cuatro razones por las que es preciso dejar de fingir orgasmos:

  1. Evidentemente, te pierdes de todos los beneficios.

Mucho se sabe ya de los beneficios que el disfrutar de un buen orgasmo puede traer a nuestra salud. Se mejora el flujo sanguíneo, el ánimo se ve levantado disminuye el estrés, funciona como analgésico, mejora el aspecto de la piel y, claro, te brinda un extraordinario placer. No hace falta mucha ciencia para saber que si el orgasmo es fingido, los beneficios no se hacen presentes.

  1. Maleducas a tu pareja

Ya sé que muchos dirán, respecto al punto anterior, que si el orgasmo se finge es porque a veces no queda de otra. ¿Cómo alcanzar el clímax si la pareja no hace la labor completa? Y es que sí queda de otra. Gran parte de las relaciones sexuales es emocionante por ese sentimiento de aventura, de esperar algo nuevo, que la pareja nos sorprenda, pero cuando no sucede así, la solución es, sí o sí, hablar al respecto. Mostrar en qué puntos se debería mejorar y por dónde se debe conducir para que la experiencia de ambos sea la más plena posible. Fingir orgasmos genera una falsa sensación de éxito, así que la próxima vez que tengan una velada apasionada, la pareja hará lo mismo que te llevó al “orgasmo” aunque tú ni lo disfrutes.

  1. Se generan mitos

Supongamos que las dos terceras partes de mujeres que no llegan recurrentemente al orgasmo decidan fingirlos. Esto será un problema de magnitudes colosales, pues para cada orgasmo fingido hay una persona que porta con orgullo el estandarte de “llevé a una mujer al orgasmo” y así se genera una pandemia de malos movimientos y posturas  que sólo serán erradicados cuando alguien se decida a hablar con la verdad.

  1. A quien más dañas es a ti mismo (a)

De la misma manera que sucede si te masturbas nada más a lo bruto, el fingir orgasmos genera barreras para los vínculos que tienes con tu propio cuerpo. Te niegas la posibilidad de conocerte y de conocer tu propio placer. El orgasmo es un acto de comunión con uno mismo que no puede ser dejado de lado ni tomado a la ligera.

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