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3 tipos de poliamor

El siglo XXI se está consolidando cada vez más y con mayor fuerza como la era de la liberación sexual. Poco a poco, nos resulta más común ver con aceptación parejas de un hombre con otro hombre, hombre con mujer, mujer-mujer, hombre-trans; sin embargo, esta evolución trae consigo la necesidad de encontrar conceptos que funcionen como las nuevas víctimas de prejuicios, por ejemplo, la monogamia.

A pesar de la fuerte tendencia que del poliamor, no hemos terminado de comprender relaciones de más de dos personas, pero seamos partidarios o no, no hay que negar que hay algo en este tipo de relaciones que nos resulta bastante atractivo.

El término fue popularizado por la predicadora Morning Glory Zell-Ravenheart (1948-2014) quien, de acuerdo al obituario que le realizó The Telegraph, fue “una bruja que criaba unicornios, enseñaba matemágicas, conjuración de hechizos y predicaba el evangelio del poliamor”.

Esta filosofía de vida ha tenido un éxito impresionante en las culturas occidentales porque, para muchos, el poliamor es el amor como siempre debió haber sido, y argumentan el carácter polígamo que el humano, biológica y psicológicamente, siempre ha poseído, muy a pesar de cuánto la sociedad se ha empeñado en negarlo.

Como seres sociales, tenemos una naturaleza poliamorosa, si ésta se entiende como la capacidad de sentir y expresar amor por distintas personas, sin importar el tipo de relación que mantengamos con ellas, es decir, no sólo vínculos afectivos, sino también los que estableces con familiares, amigos, entre otros.

Pero bien, ya a ciencia cierta, ¿qué es el poligamia? Como se puede inferir desde el nombre, es la tendencia a establecer relaciones afectivas y, en ocasiones, sexuales de manera simultánea con más de una persona y siempre con el pleno consentimiento de todas las partes involucradas. Aunque, hay que aclarar que no es lo mismo que el polisexo.

Como sucede con las relaciones tradicionales, éstas también pueden ser de distintas maneras, y aunque nunca se sigue al pie de la letra uno u otro, hay algunas clasificaciones que dependen de sus practicantes y los acuerdos que establecen de convivencia; éstas son tres categorías:

1. Poliamor jerárquico

Aquí existe una pareja a la cual se le da mayor preferencia e importancia, en comparación con las demás; es decir, aunque el poliamor está presente, existe una relación “central”.

2. Polifidelidad

En esta modalidad los vínculos están bien establecidos y, por acuerdo de todos, ninguno debe transgredir esos límites. No se puede buscar ni entablar más relaciones fuera del círculo poliamoroso en el que se está incluido.

3. Anarquía relacional

No hay restricciones ni control respecto a con quién puede uno relacionarse, sin embargo, como en todas estos vínculos, debe existir cierto grado de compromiso y, claro, amor.

 

Como en todas las relaciones de pareja, la confianza y el cariño son los pilares fundamentales de esta modalidad del amor. Esto permite que se dejen de lado los roles de género marcados y, muchas veces, hasta la preferencias sexuales, al haber comunión de todos alrededor de un mismo fuego llamado amor. Así de simple.