Cine

3 pelis que demuestran que todos somos adictos

Con la segunda entrega de la cinta de culto Trainspotting, Danny Boyle vino a decirnos que sin importar el tiempo, nuestra naturaleza adictiva sigue buscando y generando productos a los cuales engancharnos.

De las drogas químicas pasamos a las tecnológicas, como Facebook, Twitter e Instagram. “Elige una vida, una red social y espera a que a alguien, en algún lugar, le importe”. ¿Creen que no es así?

De los 90

Réquiem por un sueño

Darren Aronofsky

Esta cinta aborda las esperanzas ilusorias que se gestan en una sociedad envenenada por la televisión, las drogas y los nuevos conceptos de belleza. Aunque se estrenó en el año 2000, la llamada “caja idiota” vivió su boom más importante durante la década anterior y fue justo en este periodo cuando los mensajes transmitidos fueron incisivos sobre el sentido de pertenencia.

El filme también retrata la descomposición social de los suburbios estadounidenses debido al acceso inmediato de los jóvenes a drogas como el crack, la cocaína y la heroína. Sin duda, es una cinta obligada para la generación de los treinteenagers.

 

De los 2000

Red social

Director: David Fincher

Facebook es por mucho la red social que si bien no domina al mundo, planea hacerlo a cada segundo. Red social relata la historia de Mark Zuckerberg y el surgimiento de Facebook, que creó un antes y un después de las redes sociales por internet. El filme es indispensable para los nacidos en el nuevo milenio o la llamada generación Z.

La película muestra cómo la misma generación que estrenó esta red social consideró la plataforma de Zuckerberg un medio de invadir la privacidad. Sin embargo, poco valió el escándalo que armó la red cuando se fundó; los millennials no recordamos (o no queremos hacerlo) cómo era trabajar, enamorarse, tomar fotografías, contar historias y compartir el día sin que Facebook estuviera involucrado.

De los 2010

Her

Director: Spike Jonze

Hace falta asomarnos mínimamente a las relaciones en esta era y a las nuevas tecnologías, que cada vez interactúan más con nuestra soledad para darse cuenta de las ataduras íntimas entre las personas con el internet y las nuevas aplicaciones. Se trata de un filme contundente en el que la protagonista es un mero sistema creado para interactuar con los humanos. Ella (a la que nunca le vemos el rostro) se vuelve el objeto de deseo y de pensamiento de Theodore Twombly (Joaquin Phoenix), quien termina en una relación amorosa con este sistema operativo llamado Samantha.